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Mira por donde he estado.

Camboya en autostop y en ambulancia

He recorrido Camboya haciendo autostop y quiero dedicárselo al personal que trabaja en nuestro restaurante de Puente Viesgo, porque sí, porque así de la nada hemos dado con el mejor equipo de la historia.

Sí Bea, como siempre, ya sé que hace tiempo que os dejé en mi llegada a Camboya, pero desde entonces se me estropeó el ordenador y perdí la tarjeta de crédito, algo que puede parecer una tontería, pero no sabéis el lío que es perder tu única tarjeta de crédito a miles de kilómetros de tu casa, y que tu ordenador (con el que trabajas además de hacer el blog) no funcione.

Y bien, ¿qué he hecho las últimas dos semanas? Pues algo genial: recorrer Camboya haciendo autostop (quizá el título os haya dado alguna pista). En este recorrido esperando a nuestro transporte a orillas de las carreteras hemos sido transportados por: un monje que pensó que éramos pobres y al pasar nos tiró dinero por la ventana; una grúa con sitio para dos ocupantes en la que viajábamos 4 y con la que tardamos 5 horas para un trayecto de 2 horas; un policía preocupado por nuestra seguridad; la parte trasera de muchas furgonetas; un taxista (en autostop); un camión de obra encima de toda la tierra y del motor; una moto en la que nos llevaron a 4; un chico joven que no tenía ningún interés en hablar con nosotros durante 4 horas de trayecto, una ambulancia y mucho más.

Menos de 5 minutos, eso es lo que tardábamos en encontrar a alguien que nos llevara: la gente de Camboya es maravillosa.

Cómo hacer autostop en Camboya

Un nuevo día preparados para el autostop: importante poner el nombre en su “idioma”

Hacer autostop es, hasta ahora, la mejor manera que he tenido de conocer la bondad de la gente local (hemos hecho autostop decenas de veces, incluso para pequeños recorridos dentro de la ciudad). Lo bueno de hacer autostop no es ahorrarse unos euros sino hablar con la gente.

Una de las cosas que me hubiera encantado y que conté a mis compañeros de viaje desde que llegué, es que desearía poder hablar con alguien que hubiera vivido la barbarie de Pol Pot: en un trayecto de 5 horas hasta la capital, una víctima del dictador nos recogió y nos contó, con lágrimas en los ojos, cómo la dictadura de los jemeres rojos afectó el resto de su vida, y cómo nunca podría olvidar cuando humillaron y asesinaron delante de todo el pueblo a varios miembros de su familia (los detalles de su historia, esta vez, me los guardo para mí).

Pero volvamos unos días atrás: ¿con quién viajo ahora? Con estos dos:

Monje budista autostop

Albert, Sergio, monje budista y yo

Dos catalanes muy divertidos, muy peculiares y con un gran sentido del humor sobre la independencia catalana (aprended, resto de independentistas). Ellos (bueno, sólo uno de ellos) bromea sobre España y yo bromeo sobre la independencia de Cataluña, y así nos pasamos el día partiéndonos.

Además de con ellos, también viajo con otras personas, pero ahora los que siempre estamos somos Albert y yo, que llevamos el mismo rumbo durante un par de meses (y quien lleva una buena cámara con la que hacemos muchas de las fotos que aparecen aquí, como por ejemplo no la siguiente).

Albert y yo en las conocidas sillas minis de Camboya

Albert y yo en las conocidas sillas minis de Camboya (foto NO hecha con su cámara)

Recorrido en Camboya

Phnom Penh (dos veces), ya os hablé de ello en la entrada anterior. Albert, que tenía unos pequeños bultitos de agua en la piel a causa del calor pero que él creía que supondrían el fin de su existencia, fue a un hospital a asegurarse de que no se trataba de una nueva enfermedad viral mundial. Los hospitales del mundo son fantásticos, ya os conté mi experiencia en el dentista en Nepal, pero esta conclusión fue aún mejor: le llenaron de cables, le hicieron miles de pruebas, le tuvieron en espera para, finalmente, recetarle after sun (para los que hablamos menos inglés, crema para después del sol).

Udong: antigua capital de Camboya, más pueblecito que ciudad actualmente, con poco que hacer pero muy cuco y encantador.

Volviendo del cole

Volviendo del cole

Udong

Udong

Busca a Wally en Udong

Busca a Wally

Mono bebiendo

De pedo

Negociando

Mi deporte favorito: negociar

Monjes recogiendo las donaciones diarias

Monjes recogiendo las donaciones diarias

Mercado de Udong

Mercado de Udong

Battambang: la segunda ciudad más grande de Camboya tiene varias atracciones para los turistas que paran camino a Siem Reap. Puedes ir al tren de bambú y que te claven unos cuantos euros por hacer un recorrido cutre por las antiguas vías del tren: nosotros lo que hicimos fue ir y fotografiar el tren, con eso valía (es muy divertido cuando dos trenes se cruzan porque se tienen que bajar y desmontar el tren para poder pasar).

También te llevarán a nadar a un lago en el que corres el riesgo de no encontrar agua si no es época de lluvia y, cómo no, a las Bat Caves, unas cuevas de las que, cada día a las 6 de la tarde, 3 millones de murciélagos saldrán en una ráfaga interminable para pasar la noche en Siem Reap y volver al día siguiente (bueno, sin más).

Eso sí, los puestecillos de calle de Battambang eran geniales porque se comía muy bien, con gran cantidad y por sólo 3.000 rieles (1€ son 4.666 rieles, así que echa cuentas). Además, por las noches hay una especie de zumba camboyana en los parques con un montón de gente bailando, y te puedes unir.

Tren de bambu en Battambang

Tren de bambu

Pueblo de la cueva de los murciélagos

Pueblo de la cueva de los murciélagos

Noddles típicos en Camboya

Noddles típicos en Camboya por 60 céntimos de euro

Murciélagos battambang caves

Bat caves de Battambang

Anochecer en Battambang

Anochecer en Battambang

Niños Camboya

Esta niña me regaló una botella de agua y no quiso coger el dinero que le daba

Siem Reap: una de las visitas del sudeste asiático por excelencia y, sin duda, lo que más turistas atrae a este país. Aquí se encuentra Angkor, una ciudad sagrada llena de monumentos y templos que te dejarán boquiabierto durante uno, dos o tres días (depende de la paciencia que tengas para pasar allí tanto tiempo). La entrada de un día son 20 dólares y la de 3 días 40 ó 60: creedme, a no ser que tengáis profundos intereses arqueológicos / históricos, con la de un día os da de sobra si vais pronto.

La joya de Angkor es Angkor Wat, el templo más grande del recinto y el que se encuentra en mejor estado. En torno a Angkor Wat se reúnen a diario cientos de personas para ver el amanecer y conseguir esta foto:

Amanecer Angkor Wat

Amanecer Angkor Wat

Como nosotros no podíamos ser menos y me encanta ver atardeceres y amaneceres en primera fila, nos levantamos a las 4 de la mañana para estar ahí a las 4:45 esperando al sol sin ningún turista delante de nosotros estropeándonos la foto… Esto fue lo que conseguimos fotografiar al amanecer:

Nuestro amanecer en Angkor Wat

Nuestro amanecer en Angkor Wat

Cuando llegamos ilusionadísimos a Angkor a las 4:30 de la mañana (a 7 kilómetros de Siem Reap) para comprar el ticket y entrar los primerísimos primeros a ver ese asombroso amanecer, los que controlan los tickets a la entrada nos informaron de que la entrada no se adquiría allí, sino que teníamos que volver unos 12 kilómetros hacia atrás, dirección a la ciudad de nuevo y a la velocidad que la moto eléctrica nos permitía, a comprar el ticket -.-

Y yo me preguntaba, ¿qué he hecho yo tan bueno en la vida para que todo me salga tan bien? Pues nada, cabreados y con toda la esperanza (que es lo último que se pierde) marchamos rápidamente de vuelta para poder llegar, aún así, a ver el amanecer (aunque ya no los primeros ni en la soledad de los madrugadores). Qué sorpresa cuando llegamos al punto que creíamos que se compraban y nos dijeron que no, que era aún más atrás. Bien, cuando salimos de ese edificio de comprar las entradas era de día.

Moraleja: comprad la entrada a Angkor Wat el día anterior (cierran a la hora de comer: España creando escuela).

Amanecer solitario en Angkor Wat

Amanecer solitario en Angkor Wat que alguien consiguió fotografiar

No ir así vestido porque no te dejan entrar en partes del templo -.-

No ir así vestido porque no te dejan entrar en partes del templo -.-

Imposible sincronizarnos en Angkor Wat

Imposible sincronizarnos en Angkor Wat

Guiris

Guiris

Con los colegas

Con los colegas

Dentro de Angkor Wat

Dentro del inmenso Angkor Wat

Además de Angkor Wat hay muchos otros templos muy interesantes. El recinto es muy grande y uno de nuestros favoritos fue Ta Prohm, un templo atravesado por árboles y formaciones increíbles en todo lo que queda de él.

Ta Prohm

Ta Prohm

Sólo las raíces

Sólo las raíces

Aquí se rodó Tomb Raider

Aquí se rodó Tomb Raider

Y… ¿Qué puedes hacer si pasas por Angkor Wat? Pues descubrir un rodaje de una peli y aparecer de extra en la misma.

CURIOSIDADES: en Siem Reap no puedes alquilar un vehículo ya que necesitas un permiso especial Camboyano (no, no vale con el permiso internacional de conducir). Es probable que, si alquilas una moto de gasolina, no te pase nada, pero si los policías te quieren sacar pasta por ello, lo hacen. Por eso la gente alquilamos motos eléctricas, que sí están permitidas (por la contaminación acústica dicen), otra experiencia fantástica: nos quedamos sin batería en medio de la nada y tuvimos que esperar una hora a que vinieran a buscarnos con otra. Por suerte, nos quedamos tirados en una casa de pintores camboyanos que nos dieron agua, y encontramos a una mujer de Taiwán que nos dio un rico pastel taiwanés.

En Siem Reap hace muchísimo calor. Cuando pasamos ahí el día yo olvidé mi tarjeta (que aún no había perdido), por lo que nos quedamos sin dinero (y la batería de nuestra moto no nos permitía volver a por más dinero). Una mujer de las que hay ahí intentando ganar unos pocos dólares vendiéndote bebidas nos regaló dos botellas de agua porque le dijimos que no teníamos dinero y veía cómo sudábamos sin parar. Yo le insistía en que no nos la diera, que era demasiado y ya beberíamos horas después, pero ella nos obligó a cogerlas finalmente y yo le regalé una pulsera, que era lo único que tenía encima para darle. ¿Os imagináis si esto pasara en España o en otro país de los ricos del primer mundo?

Foto puesta por el ayuntamiento

Fruta de la pasión, por poner algo

Lo normal que te venden en Seam Reap es ir a un pueblo flotante que hay muy cerca, que es espectacular y que la propia Lonely Planet califica como “zoo para turistas de toda la gente que va.

Kampong Khleang: para empezar estamos en época seca, por lo que no hay río y el pueblo no flota (cuando es época de lluvias el pueblo incluso se desplaza). Y como hay más pueblecitos lindos más allá del conocido, nos fuimos (cartel de autostop en mano) a un pueblo que está a unas dos horas de allí llamado Kampong Khleang: DIVINO, precioso, maravilloso. No hay nada, absolutamente nada, pero está lleno de casitas monísimas y gente MARAVILLOSA, no hay ni una tiendecita ni nada de nada.

Llegamos allí porque un hombre muy majo nos metió hasta ese pueblo perdido en coche y no sabíamos cómo saldríamos de allí (no hay buses, por supuesto, ni tráfico ni nada). Nos metimos en una casa con una terraza gigante en donde nos dieron una coca cola, paseamos por allí, leímos en esa terraza, jugamos con los niños, cantamos y reímos… Aún sin agua, es fascinante imaginar cómo esas casas con esas grandes “patas” estarán flotando en unas semanas. ¡Las fotos son geniales!

Los niños jugando

Los niños jugando

Tan simpáticos

Tan simpáticos

Una de las dos calles de Kompong Khleang

Una de las dos calles de Kompong Khleang

Sus manos

Sus manos

Familia tejiendo una red para pescar en Kompong Khleang

Familia tejiendo una red para pescar

Una manita de cartas con dinero sobre la mesa (suelo)

Una manita de cartas con dinero sobre la mesa (suelo)

Ella

Ella

Ellos

Ellos

El hombre de la terraza

El hombre de la terraza

Todo en Kompong Khleang es una foto

Todo lo que pasas en Kompong Khleang es digno de foto

Familia sale en la poca agua que hay en el río

Familia sale en la poca agua que hay en el río

Kompong Khleang

Kompong Khleang sin agua

De ahí salimos en un camión de obra con una gran tormenta empapándonos y manchados enteros. Volvimos al día siguiente por Phnom Penh para parar una noche, conocimos a otro catalán (Pep, que lleva 2 años y medio viajando) y seguimos rumbo a Rabbit Island.

Rabbit Island: la isla más conocida es Koh Rong, una isla paradisíaca de arena blanca, aguas transparentes y blah blah blah. Todos te dicen que no es nada turística y que está desierta, pero absolutamente todo el mundo al que me encontré iba hacia allí, así que decidimos ir a Rabbit, una isla menos conocida también al sur.

Para llegar, tienes que ir a Kep, en donde hicimos una noche en un resort de playa (no, no he dejado de ser nómada: les pedimos poner la tienda de campaña en su playita y dormimos en las camas que tenían destinadas al chill out con el sonido del mar, una tormenta eléctrica impresionante que tuvo el mar iluminado toda la noche así como las siluetas de pescadores en el agua, y con toda la comodidad de los colchones chillout, en la calle).

En el embarcadero de Kep coges un bote de ida y vuelta para el mismo día o para volver al día siguiente, cosa que hicimos. El bote cuesta 10 dólares, lo sacamos por 8 dólares y porque estaba cansada, podrían haber sido 6.

La isla, bueno, decidme vosotros qué os parece:

Bungalows ideales en Rabbit Island

Bungalows ideales en Rabbit Island

Hamacas por la isla

Hamacas por la isla

 

Los bungalows de la isla de Rabbit

Los bungalows de la isla

El grupo

El grupo

Rabbit Island

Rabbit Island

En ella conocimos a 3 francesas bien majas con las que compartimos una habitación de 6. Hicimos un trekking, disfrutamos de las playas semi vacías y comimos marisco. No, no he dejado de ser nómada: nos encontramos con el Ministro de Fomento de Camboya que estaba allí en un gran comité y nos invitó a comer marisco con ellos y a beber cerveza… Alguien tenía que compensarme la mala suerte que tuve en el amanecer de Angkor Wat.

El Ministro y su séquito

El Ministro y su séquito

Marisco en Rabbit Island

Marisco gratis, ni en España

Así que la estancia de dos días / una noche en la isla fue fantástica, preciosa, increíble… El bungalow de madera en donde nos quedábamos nos costó 2,5 dólares por cabeza (unos dos euros).

Recomendable 200%.

Al volver al embarcadero nos encontramos con un jovencillo medio portugués – medio español (vasco) con quien compartimos los dos días restantes que nos quedaban en Camboya y con quien nos reuniremos en dos semanas de nuevo en Laos (volvimos al resort a dormir).

Amanecer desde la zona chill out del resort

Amanecer desde la zona chill out del resort

Y así, con un recorrido por la bonita Kampot, se acabó nuestro periplo por este país que está bien, pero al que su gente lo convierte en MARAVILLOSO.

Albert y yo os dejamos unos días porque en breve gritaremos: Good Morning Vietnam!

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