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El día que crucé el Amazonas en barco: Colombia

Cruzar el Amazonas desde Leticia después de viajar por Colombia es un gran final

Aquí está Maru (bueno, ya no porque publico un poco retrasada las cosas):

Kivis en Colombia

Kivis en Colombia

Como las personas que suelen leer esto son mi hermana, mi prima “la Patri”, mi tía Adela, mi prima Sonia y mi madre (aunque realmente dudo que ésta última lo haga), no se hace necesario decir quién es Maru.

Para ti, que has acabado aquí por casualidad, Maru es una de mis grandes amigas (lo del Kivi Team lo dejamos para otro momento). Ya puedes cerrar el navegador.

Como venía Maru a viajar conmigo 3 semanas y ella no es backpacker, dejé de hacer dedo y Couchsurfing durante este tiempo. Pero como ella llegó a Bogotá y yo entré antes en el país, hasta mi llegada a Bogotá hice dedo hasta Cali y Couchsurfing también.

De Bogotá a Leticia: Amazonas

Mis anfitriones en Cali

Si en Río de Janeiro hay un sambódromo, en Cali hay un salsódromo… Obvio, es la capital mundial de la salsa. No dejéis de coger el teleférico para visitar las zonas en donde han rodado “Narcos“, el cristo como el de Río que hay repartido por toda Sudamérica y el bonito barrio de San Antonio. Poco más te puedo contar porque no me dio tiempo a conocer mucho más.

Centro de Cali

Centro de Cali

Gabriel Garcia Marquez en Cali Colombia

Grande Gabo

Cualquier persona que te hable de Colombia te dirá que te saltes Bogotá. Si bien es cierto que no considero imprescindible la visita a la capital, tampoco te cuesta nada darte unos paseos si pasas por allí.
Si quieres subir al Cerro de Monserrate caminando, has de ir antes de las 13:00 (1pm), de lo contrario, sólo podrás subir en teleférico pagando 6 euros.

Rincones de Bogotá, Colombia, antes del Amazonas

Rincones de Bogotá

Bogotá es una gran urbe

Bogotá es una gran urbe

Aprovechamos la cercanía de Villa de Leyva a Bogotá para ir hasta allá en bus (en Colombia negocias los precios de los buses en las estaciones), un sitio muy similar a Santillana del Mar pero no tan bonito, claro (los conocedores de Cantabria saben de lo que hablo) y conocido por los numerosos trekkings a los que puedes acceder y que nosotras no hicimos.

El Señor tiene un mensaje para ti

El Señor tiene un mensaje para ti

Villa de Leyva Colombia

Villa de Leyva, plaza

De Villa de Leyva volvimos a Bogotá para volar (volar, sí, yo, que sólo hago dedo y quiero perderme en el Amazonas) a Pereira, un sitio top para mí. No tiene nada, pero es muy auténtico, muy local, y eso me encantó.

Simón Bolívar desnudo Pereira Colombia

Chicos practicando salsa frente a Simón Bolívar desnudo

Realmente la parada en Pereira era más por conveniencia para llegar fácilmente a Salento, una preciosidad, una cucada, un cuento de hadas, una auténtica joya de colores a los pies del Valle del Cocora.

El trekking por este valle dura unas 3 horas, no se paga por entrar, y es conocido también por el bosque de la niebla por cómo entran las nubes.

Valle de Cocora Colombia

El enigmático Valle de Cocora

Salento Colombia

Todas sus calles están llenas de colores

Plaza de Salento

Plaza de Salento

Casitas coloreadas de Salento

Casitas coloreadas de Salento

De ahí nos escapamos a otra joyita, algo similar a Salento pero más pequeña y cero turística: Filandia. Todo esto se conoce como el Eje Cafetero. Nos quedamos en un sitio llamado Molino de viento, en donde pagamos 20 euros por una noche. El sitio estaba muy bien, y la mayoría de sitios en donde nos quedamos en Colombia eran muy decentes pagando alrededor de 10 euros por persona y noche (a veces algo más, a veces algo menos).

Filandia Colombia

Filandia también tiene colores

En Filandia queríamos visitar una plantación de café pero no se nos estaba dando bien cómo localizarlas. De modo que nos subimos a un bus escolar (un jeep más bien llamado Willie), comencé a hablar con los niños y una de ellos nos invitó a conocer su plantación, ya que casi todas las familias de allí vivían de plantar café (cobrando una miseria, claro).

El sitio era precioso, conocimos a su familia, nos explicaron todo lo que hacían para sacar el grano del café y obviamente fue mil veces mejor que pagar por ver una plantación turística.

Filandia plantación de café

La pequeña plantación de la familia

Filandia café plantación

Plantaciones de café y más cosas en Filandia

Medellín no puede faltar en los destinos a visitar de cualquiera que visite Colombia. Es una ciudad con bastante encanto, con muchas cosas para hacer y con muchos sectores bien diferenciados, como la Comuna 13 (testigo también de muchas localizaciones de Narcos), la plaza Botero (Botero es, lógicamente, una eminencia en todo Colombia), la milla de oro (sólo porque es sorprendente ver esto en Sudamérica) y mucho más.

Botero Colombia Medellin

Si te gusta Botero, Colombia te encantará

Botero y sus "boteras"

Botero y sus “boteras”

Pueblo paisa Medellín

El pueblito paisa de Medellín

En Medellín me encontré con mi querida amiga Lorie, a quien encuentro cada año en algún punto del mundo por casualidad.

Viajeras

Cada año el mundo nos vuelve a juntar 🙂

Aprovechamos que estábamos en Medellín para escaparnos a Guatapé, en donde hicimos una noche. Guatapé es otra lindura en la que hay dos cosas fundamentales que hacer (además de los tour a la isla de Pablo Escobar): subir a la Piedra del Peñol a contemplar las preciosas vistas de la zona y pasear por esas calles  de zócalos que te hacen perder el sentido de lo lindas que son.

Callecitas de Guatapé

Callecitas de Guatapé

Guatapé

Guatapé

Guatapé y sus zócalos

Guatapé y sus zócalos

Vistas panorámicas desde la Piedra de el Peñol

Vistas panorámicas desde la Piedra de el Peñol

Piedra del Peñol Guatape

El peñól desde muy lejos

Y como Colombia es Caribe, para allá que volamos, hasta Cartagena de Indias (en donde volví a encontrarme con Lorie y Jorge). Es una ciudad preciosa que lo tiene todo, hay que pasar días allí porque es un punto clave para acceder también a otros muchos sitios y porque hay que comer, más de una vez si puedes, en LA LAGUNA AZUL, un sitio absolutamente local, difícil de encontrar y con el mejor ceviche de todo Sudamérica (o casi el mejor) al mejor precio.

Por las calles de Cartagena

Por las calles de Cartagena

Comer en Cartagena

La discreta entrada de La Laguna Azul

Ceviche de gambas en la laguna azul

Ceviche de gambas en la laguna azul

El fuerte de Cartagena de Indias

Castillo San Felipe de Cartagena de Indias-min

Desde Cartagena fuimos a la isla de Barú, una trampa para turistas, lleno de ellos, pero de aguas muy limpias. Si vais, pasead por la larga playa, porque hay puntos que no son turísticos, con cabañitas y con mejor pinta que donde estuvimos nosotras.

Playa de Barú

Foto mediocre en la playa de Barú

Otro de los días en Cartagena lo aprovechamos para ir (a precio de turista) a Islas del Rosario, un archipiélago lleno de islitas en donde nos decantamos por una de las playas de Isla Grande, Playa Paraíso, una pequeñísima playa sin nadie, con un pueblo cerquita que debe ser bien mono pero al que no fuimos porque no nos podíamos mover de esa bonita playa (que no tenía el agua más limpio del mundo, pero la playa es un verdadero paraíso).

Playa Paraíso Rosario

Una chica anónima en Playa Paraíso

Como no podía ser menos, desde Cartagena nos fuimos hasta el Parque Nacional Natural Tayrona, sí, el de la canción de la bicicleta. Como estaba lejos, paramos un día de camino en Barranquilla: nada que decir de uno de los sitios menos atractivos que he visto en mi vida… Shakira nunca va, no digo más.

Entrar en el Parque cuesta unos 15 euros y es una maravilla, un imprescindible en Colombia. Haces un trekking de todo el día bien sencillo en el que te vas encontrando con playas paradisíacas y unos paisajes muy bonitos.

NOTA: ni se te ocurra ir en fin de semana o día de fiesta. Lleva bien de efectivo, no hay cajeros por esta zona del Caribe colombiano.

Trekking por el Tayrona

Descubriendo el Tayrona

Parque Tayrona playas

Trekking por el Tayrona

Parque Tayrona playas

Una de las playas del Parque Tayrona

Dormir en Tayrona

Aquí dormíamos y no era barato, es el Zaino en Tayrona

Del Tayrona fuimos a Palomino (también sin cajeros), un sitio de playa tipo Montañita en Ecuador, pero con mucho atractivo. Es turístico pero no llega a perder ese encanto local y auténtico, con una playa muy bonita si te alejas de la zona turística y un pueblito pequeño pero que tiene de todo.

Palomino Colombia

Playa de Palomino-

Palomino Colombia

Los que quepan, Palomino style

Y para acabar el viaje (de Maru, no el mío, que yo me iba al Amazonas), nos fuimos a Santa Marta porque todo el mundo nos dijo que hay que ir sí o sí. Nos quedamos en Rodadero, a 10 minutos en bus de Santa Marta, y bueno, tanto Santa Marta como Rodadero son muy prescindibles, mucho: feo, vaya.

Lo que merece la pena de esto fue Taganga (accesible en bus) y Ciénaga (también en bus). Son dos sitios ideales cerca de Santa Marta y Rodadero, el primero por tener una playa muy bonita y bastante tranquila de turistas, y el segundo por ser una maravilla local, auténtico como pocos, con ningún turista y en donde pudimos comer un gran pescado fresco en la playa por 5 euros.

Taganga Santa Marta

Vistas de Taganga

Taganga Santa Marta

Taganga

Comer en Ciénaga Santa Marta

5 euros este pescado fresco con ensalada y arroz

Comercios en la playa de Ciénaga

Comercios en la playa de Ciénaga

Ciénaga Colombia

Playa de Ciénaga

Así acabó nuestro viaje, Maru cogiendo un vuelo de Bogotá a España y yo cogiendo un vuelo de Bogotá a Leticia, para acceder desde ahí a el Río Amazonas.

Rodadero

El último atardecer antes del adiós (y de que cancelaran nuestro vuelo, pero esa es otra historia)

Kivis, farewell

Todos sabíamos que llegaría el momento del adiós: kivis

Leticia es lindo lindo lindo, un pueblo que me recuerda mucho a Asia, con casas flotantes y de servicios muy limitados, y la razón por la que vine aquí es para coger un barco (en el que me encuentro ahora mismo) sin camas y sin WiFi: dormimos en hamacas y nos dedicamos a relacionarnos entre todos los del barco. Yo, por supuesto, me dedico a raptar niñas lindísimas para jugar con ellas e intentar aprender un poco de portugués.

Allá por febrero conocí a un chico que hizo este viaje, y desde entonces me propuse hacerlo cuando llegara aquí, y aquí estoy.

Leticia Colombia

Leticia no tiene desperdicio

Leticia Colombia

Precioso Leticia

El barco cruza desde Tabatinga (al lado de Leticia, parte brasileira) hasta Manaos durante 4 días. Cuesta 180 reales (60 euros) e incluye comida y agua. Como la última vez que estuve en Brasil no me apeteció parar a sellar mi salida del país en la frontera, he tenido problemas para entrar en el país, pero esta historia la dejo para otro momento.

De Tabatinga a Manaos

Cada d{ia en el Amazonas

De Tabatinga a Manaos

A la gente le gusta ir apretada abajo, yo tenía más espacio arriba

NOTA: si vienes a Leticia para dirigirte a Brasil, tráete todos los pesos colombianos que puedas para cambiarlos a reales, ya que el precio aquí de los reales es extremadamente barato, muy por debajo del precio oficial. A mí este viaje me ha salido gratis con lo que he “ganado” cambiando los pesos que saqué: 780 pesos = 1 real, cuando el precio oficial hoy es de 940 pesos = 1 real.

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