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El día que NO me piropearon: Udaipur

“Cuando crees que alguien te está diciendo algo bonito en la puesta de sol de Udaipur”.

En este viaje me estoy dando cuenta de mi calibre como fotógrafa de renombre, cuya calidad desconocía en mí.

Se podría decir, siendo objetivos, que he pasado de ser una fotógrafa desastrosa a una fotógrafa mediocre, adjunto documento gráfico que muestra mi evolución:

Esperando el atardecer en Udaipur

Esperando el atardecer en Udaipur

Establecido el dato sin relevancia de la jornada, llegué a Udaipur y conocí a dos señoras de Madrid con las que esperaba, en el aeropuerto, poder compartir el carísimo taxi de prepago que me llevaría al centro de la ciudad: pasaron de mí, por lo que tuve que pagar las 750 rupias del trayecto (carísimo para India, más adelante haré un resumen con consejos para evitar estas estafas, pudiéndote ahorrar en tu viaje el 80% de lo que tienes pensado).

Llegué a backpackers panda, un hostel maravilloso (estaba limpio y nuevo) de viajeros como yo en donde encontré mi sitio. Pagué, por un lugar que en India es de lujo, 2,5€ la noche con agua caliente y atmósfera genial.

Panda no está en el centro, pero está al pie de la colina que sube a un templecito de nombre impronunciable desde donde podréis ver una de las puestas de sol más bonitas de la zona (ir a verla es un deber y la subida es de menos de media hora).

Puesta de sol Udaipur

Foto mala con cámara de móvil

Lo primero que hice al llegar fue “obligar” a Emily, una china que no quería salir del cuarto, a venirse conmigo a ver la puesta de sol. De camino a la misma, conocí a Elad, un chico de Israel que, al preguntarme la edad, me dijo que lo había notado por mis ojos: la gente siempre me echa menos años, por lo que, después de 5 segundos pensando que había halagado mis ojos, me di cuenta de que quizá me estaba diciendo que tengo patas de gallo.

Esa noche en Panda conocí también a Kicy, una neoyorquina con quien pasé el resto de mis días allí, una persona muy curiosa a la par de adorable.

Con ella y con Awksar, un chico bangladesh afincado en los Estados Unidos, fui a “montar a caballo por el desierto” en una experiencia fascinante que podréis ver en el vídeo de más abajo (no hagáis esta timada de turista, en mi entrada de consejos os explico por qué).

Los tres jinetes del apocalipsis

Los tres jinetes del apocalipsis

El resto de mis días en Udaipur, que se convirtieron en 4 tras los 2 iniciales pensados, los pasamos paseando por lagos, conociendo a gente del lugar, comiendo, riendo y haciendo alguna que otra locura.

Merece la pena, de vez en cuando, parar y meterte por rincones en donde no hay nadie para conocer a la gente de la India.

Trabajadoras en las afueras de Udaipur

Trabajadoras en las afueras de Udaipur

 

Trabajadoras en las afueras de Udaipur en su comida

Trabajadoras de las afueras de Udaipur en su comida

Pero hicimos muchas cosas más, y encontramos muchas cosas más…

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