¿Qué quieres buscar?

Mira por donde he estado.

El día que crucé a Venezuela

“En Venezuela ahorramos para ser pobres”

Todo lo que pasa en Venezuela es un despropósito tras otro de proporciones astronómicas. Desde que entré la gente me advirtió: “No le busques explicación a las cosas, aquí nada tiene sentido”.

En Venezuela ha estallado lo que Chávez comenzó a cosechar hace años y que a Maduro le ha explotado: la ruina de la estatalización y otros menesteres de carácter inhumano han convertido a uno de los países más ricos del mundo en un nido de pobreza, bandas callejeras, injusticias innombrables y un estado de sitio fuera de toda ley.

Bolívar en Venezuela respecto al dólar

Evolución del dólar y caída precipitada del bolívar: actualiza cada 6 horas porque cambia cada hora

Decidí entrar en Venezuela después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España aconsejara no viajar a ese país si no era por extrema necesidad, acompañando esta advertencia de imágenes de archivo de algunas de las revueltas en el país en el que gobierna Maduro.

Esas imágenes no son el reflejo de Venezuela hoy (quizá sí mañana). Existe ahora una calma tensa que puede y tiene que estallar en cualquier momento, pero que no se respira por sus calles. Entré con miedo, cómo no, después de este tipo de advertencias, pero ya conocemos todos a los medios.

Dios me libre (soy atea) de defender el régimen chavista. Mi repulsa hacia Maduro está a la altura del desprecio a Donald Trump, los Castro, Putin, Kim Jong-un o Pablo Iglesias, pero estas informaciones no le hacen ningún favor a un país que nos necesita a todos a su lado.

Obelisco en Caracas Venezuela

El Obelisco en Caracas en donde podemos leer: “Maduro dictador”

De Venezuela ya sabía muchas de las calamidades que pasa la gente a diario. Desde que comencé mi viaje en enero en Argentina, me he encontrado miles de venezolanos que emigran ilegalmente para que, simplemente, no les peguen un tiro por la calle alguno de los colectivos que creó el gobierno para defender al pueblo: individuos de dudosa reputación a los que el gobierno ha dado armas y carta blanca para disparar a quien quieran cuando quieran…

Los colectivos Caracas

La repetición de esta pintada te recuerda quién te apunta

En una manifestación contra Maduro, por ejemplo. O te pegan un tiro o te advierten de que destrozarán tu casa mientras sigas en esa manifestación, y entran y te la destrozan.

Estos inmigrantes huyen a Brasil, Colombia, Chile, Perú… Para vivir en la calle o dedicarse a la prostitución, lo cual prefieren antes que estar en ese país al que el régimen ha robado a sus ciudadanos la libertad y la dignidad.

Los colectivos en Venezuela

Caracas está llena de estas pintadas

Mi primer día en Venezuela invité a cenar a un chico, nos tomamos unas cervezas, compré frutas y aguacates y dormí en un hotel, todo por 5 euros (algo más de lo que te cuesta un completo allí con una prostituta). Con la evolución del bolívar hoy pagaría la mitad de eso.

15 euros en Venezuela

Cuando entré cambié 15 euros en Santa Elena, el único sitio donde cambiar: esto me dieron por esos 15 euros

Llenar el depósito del coche de gasolina cuesta unos 50 bolívares. Hoy 1 euro vale 50.000 bolívares, echa la cuenta. Sí, si no me sobran o me faltan ceros, con 1 céntimo de euro podría llenar 10 veces mi depósito de combustible.

Y como la gasolina, la electricidad, Internet, el metro en Caracas o el agua, servicios casi gratuitos (que no son tan baratos cuando el sueldo del país es de unos 6 euros mensuales). Tienen Internet, pero no tienen comida.

Después de estatalizarlo todo, no hay dinero para el mantenimiento de nada, por lo que si se rompe tu router, olvídate de volver a tener Internet en casa.

Desde Puerto Ordaz, por ejemplo y no sé si esto pasa en todo el país, no puedes hacer llamadas internacionales porque el gobierno no paga lo debido a las compañías de fuera, así que no cuentan con ese servicio. Tampoco pagan los costes de producir más billetes, por eso no se hacen y sólo hay dinero viejo que no vale absolutamente nada.

En el país con la mayor reserva petrolífera del mundo no hay gasolina, por barata que sea, porque la falta de dinero no permite extraer y procesar el petróleo. Las estaciones de servicio, como todo en Venezuela, son colas de 3 días esperando a que algún camión con combustible venga a suministrarles (y, cuando viene, se acaba en un par de horas).

Gasolina en Venezuela

Foto de archivo de el venezolano en Panamá, yo no tomé

Porque Venezuela son colas: colas para echar combustible, colas para comprar billetes de autobús que no encuentras, colas para sacar los 20 céntimos diarios como máximo que te permiten sacar los cajeros, colas para comprar pan las pocas veces que hay pan…

Cada día en las estaciones de buses

Colas de cientos de personas cada día para conseguir billetes de bus que no consiguen

En Venezuela una persona como yo podría haber vivido de lujo un mes con 50 euros, pero mi situación, salvando las distancias, era la de una venezolana más. En Venezuela no hay efectivo, por lo que no puedes cambiar dinero. La gente paga con tarjeta. Lograr cambiar 5 dólares (no se cambian euros allá) es un desafío para valientes y pacientes, 5 míseros dólares.

Vale tan poco el dinero que, cuando pagas algo con tantos billetes que no valen nada, o tienes una máquina para contarlos, o los pesas en una balanza, o compruebas a ojo que más o menos está lo requerido.

Pesando el dinero en Venezuela

El dinero no se cuenta: se pesa, eso son 5 céntimos

La educación es algo en lo que no tuve tiempo de ahondar todo lo que quería. Algún ejemplo que me encontré fue que en el Colegio Iberoamericano, uno de los más reconocidos, las clases consistían en copiar en un cuaderno lo que pone en el libro, literal, día tras día.

Calles de Caracas

La gente se hace oír en cada rincón y no se rinde

LA SANIDAD EN VENEZUELA
“¿Tienes dinero?”, te preguntan cuando entras en un hospital público. No es que te vayan a cobrar, pero todo lo tienes que comprar tú: agujas, mascarillas para las enfermeras, guantes, medicinas… O lo que es lo mismo, con un sueldo mensual de 6 euros, si te pasa algo te vas a morir, así de fácil y de duro.

El paludismo o la tuberculosis, enfermedades que ya estaban erradicadas en el país, han vuelto por las condiciones en las que viven y debido a la precaria alimentación.

Una de las muchas maravillosas personas que tuve la suerte de conocer en Venezuela se llama Paco (obviamente éste no es su nombre). Es periodista, aunque el día que le conocí había sido despedido por no votar al gobierno en las constituyentes de unos meses atrás. Y como la vida nunca se cansa de joderte, su madre había muerto dos semanas antes. Tenía una enfermedad cuyo nombre no recuerdo, no muy complicada, sólo necesitaba tomar un sencillo medicamento de manera regular y nunca tendría ninguna complicación.

Chávez hizo desaparacer ese medicamento en 2006, así que pasó lo que antes o después pasaría: todo empezó a salir mal en su cuerpo, estuvo unos días en una clínica en la que la familia gastó absolutamente todo lo que tenía y que había ahorrado durante años, para finalmente no poder hacer nada por ella.

En Venezuela no hay insumos de ningún tipo, pero en agosto envió a Cuba 600 toneladas de los mismos para ayudar a su camarada Castro.

Venezuela envía a Cuba lo que los venezolanos no tienen

Venezuela envía a Cuba lo que los venezolanos no tienen

Paco me ayudó a entender lo que nunca entendí: cómo Chávez llegó a tener el apoyo del pueblo. Y digo Chávez porque en Venezuela casi nadie apoya a Maduro.

¿POR QUÉ CHÁVEZ SE GANÓ AL PUEBLO DE VENEZUELA?
Chávez llegó en un momento en el que mucha gente estaba siendo ignorada y olvidada, gente de las afueras de los que nunca nadie se preocupa. Él les puso nombre y rostro, les dio una vivienda y comida, lo que le suponía sus votos automáticamente. Con esto y con algo de apoyo de otros sectores del centro, su triunfo estaba asegurado.

Muy resumido, eso es lo que pasó (la versión es muy complicada pero ésta es una idea que nos puede ayudar). Esto le garantizaba muchos votos de la población, a lo que siguió la expropiación de casi todas las empresas del país: las estatalizaba, las obligaba a poner precios socialistas y acababan cerrando. Ahora Venezuela es un vivero de empresas fantasma, grandes logos en grandes fábricas que un día fueron la quimera del oro y en las que ahora sólo queda el recuerdo.

Empresas cerradas en Venezuela

Planta de Chrysler cerrada en Valencia, Venezuela
(El Noticiero)

Hoy, el gobierno da mensualemente (o cuando le apetece) una caja de comida a las familias a precio socialista. Esta caja de comida está empezando a ser retirada a aquellos que saben que no les votan, y en un país en el que se pasa tanta hambre, ésta es una noticia nefasta.

Así se dejó de producir harina, medicinas, coches, recambios de cualquier tipo… Todo. Chávez subsidiaba a pérdidas y no le importaba, ya que el precio por entonces del petróleo, 120 dólares el barril, compensaba. Una burbuja insoportable que antes o después acabaría como ha acabado, con la Venezuela de hoy.

Recambios en Venezuela

El “pan nuestro de cada día” en Venezuela

Los trabajadores públicos que no son necesarios se cuentan por cientos de miles, quizá millones, pero son muy provechosos para el régimen ya que votarán por el chavismo para no perder sus trabajos de 10 euros mensuales.

En la farsa de la Constituyente de julio, en donde se sucedieron las últimas revueltas tan agresivas del país, Maduro “obtuvo” 8 millones de votos, más de lo que obtenía Chávez. No había reguladores internacionales en estas votaciones, tampoco existía la opción del NO a la hora de votar, por eso nadie fue a votar más que los obligados (que obviamente eran muchísimos menos que 8 millones). Además, fueron ellos mismos quienes contaban los votos.

*Estas prácticas son una vergüenza y un insulto a la democracia, la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos, deberíamos dejar de repetirlas en los países supuestamente democráticos.

El padre de un buen amigo mío de Santa Ana de Coro, cuando fue a votar, no pudo ya que alguien había votado por él. No se quedó de brazos cruzados. Se quejó, luchó, llevó el caso al CNE… Nada pasó.

Su hijo, mi amigo, ha pasado 3 meses en la cárcel y un año de arresto domiciliario, de momento, por llevar una camiseta azul, pero ésta es otra historia.

Carajo, Venezuela

El pueblo pide pan

Durante la presidencia de Nicolás Maduro también se creó el Carnet de la Patria, que viene a apoyar al régimen y a obstaculizar la pertenencia a otro partido político. Como escribió Leonardo Padrón, “canjeo de hambre por votos“. Al hacerte el Carnet se asume que apoyas al régimen, y en algunas ocasiones el Carnet pesa sobre el propio DNI para determinados trámites, lo que obliga a muchos a sacárselo.

Carnet de la patria en Venezuela

Carnet de la patria de Venezuela

También se usó para votar en la Constituyente, un carnet que no es el DNI.
(Extraído de Wikipedia desde El Nacional). Durante las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente de 2017, Nicolás Maduro fue la primera persona en votar. Cuando escaneó su carnet de la patria para verificar que votó, el registro mostró el mensaje: «La persona no existe o el carnet fue anulado».

Diosdado Cabello, quedaos con ese nombre. Es el verdadero cabecilla de todo esto. Maduro es un mero maniquí de sus maniobras. Pero esto es otra historia.

En cada rincón de Venezuela

En cada rincón…

Y ASÍ FUE VENEZUELA…
Me he informado, no creáis que no. No he ido a ninguna de sus maravillosas playas, no he visitado la preciosa Mérida, no he subido al Roraima ni visitado el Salto del Ángel, sólo me he dedicado a hablar con los venezolanos.

He hablado con todos los chavistas que he buscado y encontrado, he visto mucho la televisión (y, por consiguiente, a Maduro y a Chávez en ella sin parar), he buscado lo bueno que haya podido tener el chavismo en la sociedad e incluso, ¿por qué no?, fui a un discurso de Maduro, sí, ahí en Miraflores me colé a ver a este elemento en uno de los espectáculos más bochornosos que he presenciado en mi vida… ¿Y quién estaba ahí con Maduro en representación española? Adivinad… ¡WILLY TOLEDO! Sí, el semental de 7 vidas y precursor de la causa comunista.

Meeting de Maduro en Caracas

El meeting de Maduro al que asistí en Caracas

Willy Toledo en Venezuela

¿Dónde está Willy?

La policía corrupta obligándote a darles dinero si no quieres que te metan droga en tu maleta; el menú de McDonalds a 40 céntimos; el cine a 5 céntimos con su combo a 50 céntimos, y otros sinrazón de una Venezuela destrozada y pisoteada por sus propios dirigentes.

Ron Pampero Venezuela

Una botella de ron Pampero por 50 céntimos

Es mentira” dirán muchos supuestos detractores del “Imperio”: ahí hay comida, educación, sanidad y libertad, y es todo culpa de Estados Unidos. La verdad es que apenas tengo fotos de Caracas porque, cuando sacaba la cámara, alguien me gritaba de manera muy violenta para que no sacara nada. He ahí el paradigma de la libertad.

La libertad en Venezuela

Así se vive la libertad en Venezuela: “Aquí no se habla mal de Chávez”, Alcaldía de Caracas, carteles en cientos de sitios públicos de la Alcaldía

Hay que tener muy poca vergüenza, muy poco corazón y muy poca cabeza para apoyar esto o para pensar que la culpa es de otros. A todos los que lo defienden sólo les deseo que vengan aquí a vivir, no merecen otra cosa.

Todo esto puede recordar a la situación en Cuba que encontré hace unos meses y ciertamente no sé muy bien cuál de los dos países está peor. En Cuba no hay tanta inseguridad en las calles, pero en Venezuela aún puedes salir a la calle a decir lo que piensas (aunque eso signifique perder tu trabajo o tu vida). Por lo demás, es todo bien parecido.

El apoyo del pueblo a Maduro

El apoyo del pueblo a Nicolás Maduro

Es cierto, Venezuela ahora es un país que no invita a estar, lleno de injusticias, de inseguridad, de crímenes, de dolor, de frustraciones, de lágrimas, de sueños rotos y de esperanzas acabadas… Pero tiene algo que no tienen otros países y por lo que merece la pena venir: está lleno de venezolanos.

Su bondad infinita, su ayuda en todo, su protección, su preocupación… Me encontré con decenas de problemas pero, por cada uno de esos problemas, decenas de personas se unían para ayudarme como fuera. Allí todos se comprenden y te comprenden. Les faltaba tiempo para movilizarse cada vez que encontraba una piedra en el camino, una cadena de favores que siempre acababa dándome la solución.

No tendré tiempo en toda mi vida para agradecer todo lo que han hecho por mí y cómo me han recibido en sus casas, dándome todo lo que no tenían y compartiendo todo conmigo.

Ellos saben quiénes son y no les nombro por preservar sus historias, que si Maduro llegó a ver “Sapiando”, nunca se sabe si podría llegarle esto y buscar a mis “informantes”.

No vayas a Venezuela por sus playas: vete por su gente.

Beber en Venezuela

Esta imagen podría ser de cualquiera de nuestros pueblos 🙂

Comentarios

Comments are closed here.