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El día que fui a una lesbian party y Chocho

¿Cómo puede acabar una lesbian party? Pues conociendo a Chocho

Os dejé en Malasia hace una semana, por lo que ahora os cuento desde Camboya lo que he hecho los últimos días en Singapur.

(Lo mejor de esta entrada son los Killing Fields de Camboya, su historia, así que si no quieres leer el resto, baja directamente hasta ellos, porque la historia no debería ser ignorada).

Estaba yo por el sur de Malasia a unos 40 minutos de Singapur (la Nueva York asiática denominada por todas las integrantes del kivi team) cuando una amiga Singapurense me dijo: “si te vienes a la Lesbian White Party de final de mes te pago la entrada“, me faltó tiempo para decirle que sí… Una súper fiesta gratis en Sentosa, islita de Singapur no muy allá pero con ambientazo (que no aprecié la primera vez que fui hace un par de años), y siendo la celestina encargada de liar a mi amiga y sus amigas con un montón de tías: PLANAZO (aunque nada salió como debía).

Para pasar de Malasia a Singapur de la manera más fácil os lo cuento al final de la entrada, ahora al tema importante.

Llegué a Singapur al Green Kiwi Hostel (era caro, pero con ese nombre no podría haber elegido otro, y estaba muy bien con personal encantador, desayuno con frutas y con descuento de una noche por “simpática”). El viernes quedé con mi amiga para cenar y salir con sus amigos, una pandilla de buena gente y con un aguante de alcohol que ya le gustaría a Homer (música genial). El sábado quedé con un amigo de Australia para comer y visitar de nuevo el centro de la ciudad (que me encanta).

Marina bay sands

El hotel más increíble que he visto

Marina bay pool

Y si no, mirad qué piscina, que une los tres edificios

Marina bay pool

No, no me quedé en este caro hotel: las fotos son robadas de Google

Comer en Singapur

Típico de Singapur, no recuerdo el nombre, pero son noodles dentro de una tortilla, riquísimo y gigante

Y poco más de la ciudad… Ah sí, la fiesta, bueno. Digamos que bebí demasiado y dejémoslo ahí, no me enorgullezco de lo que pasó y sólo lo compartiré con mis kivis y excharras en Madrid (y no, no me lié con ninguna tía). Imágenes en el vídeo de más abajo 😉

Así que volví a KL, pasé un par de días con los amigos que dejé por allí, y cogí un avión rumbo a Camboya.

El desayuno en Kuala Lumpur

El desayuno que me preparaba cada día mi amigo Habibi, alemán musulmán de viaje por el mundo

Y os lo cuento ya, porque así no tengo que marcarme otro post para los primeros días 🙂

CAMBOYA (visa 30 dólares americanos)

Llegué a Phom Pehn, la capital del país, unas cuantas horas después de salir de Kuala (1 hora de avión 50€, lo demás de colas). Consejo: el taxi te cobra $10 por llevarte al centro (todo va en dólares aunque su moneda es el riel, 1 euro = 4.666 rieles; $1 = 4.000 rieles). Un tuk tuk te cobra 7$, pero se lo puedes bajar a $4, y si sales a la carretera y coges una moto-taxi, $1. En Phnom Pehn no deberías pagar nunca más de $1 por cualquier recorrido dentro de la ciudad, aunque siempre te querrán cobrar los tuk tuk 3, 4, 5 o más, dependiendo de la cara de despistado que lleves.

Hostels Johor

Sexo no, drogas no, vino no, mujeres no, diversión no, pecados no, corazón no… Hostel en Johor, curioso

La ciudad sin más, llena de hostels ideales baratos ($4,5 por un dormitorio de 20, silencioso, limpio, con toalla, fresco y con piscina genial).

Como uno de los mejores momentos de mi visita a la ciudad, mencionaré haber conocido a una chica llamada Chocho. Sí, es china  y se llama Chocho. No pude dejar de llamarle toda la noche, hacer vídeos y más, no os lo podéis perder en el vídeo del final.

monzones camboya

He visto rayos alucinantes en Phnom Pehn, al fondo veis uno modesto

Chocho

Chocho y Kenny

Central market Phnom Pehn

Lavándole el pelo en medio del mercado

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Hay templos, lago, paseos… Pero lo mejor es ir a ver los Killing Fields (campos de la muerte), porque conoces una parte importantísima de la historia reciente que, la mayoría de nosotros, desconocemos.

KILLING FIELDS DE CAMBOYA

Entre 1975 y 1979, se produjo en Camboya uno de los genocidios más descomunales de la historia reciente de la humanidad (hace menos años que la Segunda Guerra Mundial). El dictador Pol Pot, líder del régimen maoísta  de los Jemeres Rojos, esclavizó al país y asesinó a un cuarto de su población: en tan solo 4 años su régimen acabó con la vida de más de 2 millones de camboyanos, un 25% de la población del país.

Pol Pot estaba loco, y como todos los locos con poder (que tiemble el mundo que llega Donald Trump), buscaba razones inexplicables para su genocidio. Quería crear un estado puro, y por ello, cualquiera que levantara sospechas era eliminado: aquellos que sabían idiomas, los que tenían las manos suaves, los que levantaban cualquier sospecha, los que tenían estudios, profesores, médicos, abogados, monjes, monjas, campesinos, los que huyeron de Vietnam de las bombas de EE. UU. o, simplemente, los que llevaran gafas, eran dignos de su desconfianza y posterior ejecución.

Killing fields Cambodia

Dibujos que se encuentran en los campos de la muerte

Los prisioneros eran obligados a firmar declaraciones falsas, como que habían robado arroz o que eran espías del KGB o la CIA, incluso tras meses de tortura, confesaban que sus familias y vecinos eran agentes secretos.

La religión, el comercio y la educación estaba prohibido.

En los campos a los que llevaban los prisioneros para aniquilarlos, ponían música atronadora durante el día de canciones revolucionarias, y durante la noche más música para silenciar los gritos de los que eran ejecutados.

Para no gastar balas, que costaban dinero, en muchas ocasiones les mataban con los instrumentos que encontraran a mano, a golpes. Por ello, no siempre estaban muertos al echarles a las fosas, así que le echaban a los cuerpos DDT en polvo para acabar el trabajo, y también para tapar el hedor por la descomposición.

killing fields camboya

Así almacenaban a los prisioneros

Pol Pot decía que más valía matar a un inocente que dejar libre a un culpable.

Les cortaban la garganta para que no pudieran gritar.

A los niños los asesinaban cogiéndoles por los piececitos y reventándoles la cabeza contra un árbol (y después mataban a todos los miembros de la familia para que no se vengaran).

Sé que todo esto es muy desagradable, pero pasó hace muy pocos años y tenemos que saberlo. La visita es dura. También podéis encontrar en el centro de la ciudad el museo del genocidio, en donde explican todas las tácticas de tortura y antecedentes de este hecho histórico.

ninos asesinados the killing fields

En este árbol asesinaban a los niños

El mundo no sabía lo que pasaba. Las fronteras con Tailandia y Vietnam estaban cerradas con minas terrestres, sólo los diplomáticos podían entrar. Ahora las fronteras no están cerradas, pero el mundo sigue sin saber nada (en Camboya no hay petróleo).

Se encontraron los cadáveres de 9 occidentales: 1 australiano, 2 franceses y 6 americanos, todos ellos periodistas.

Calaveras en killing fields

En medio de los campos hay una estupa conmemorativa en la que encuentras cientos de cráneos de las víctimas

A algunos campos de exterminio, hoy en día, aún no se puede acceder ya que siguen llenos de minas o están en medio de la jungla.

Pol Pot murió con 82 años envenenado por alguno de sus propios trabajadores a los que obligaba a matar.

Algunas de sus víctimas no cumplieron los dos años.

Killing fields

Niños camboyanos visitando el campo en su rato libre

Si has leído hasta aquí, ya sabes algo más de uno de los hechos más dramáticos de la historia de la humanidad.

ACTUALIZACIÓN 23 DE AGOSTO DE 2016: Camboya juzga a los jemeres rojos por imponer matrimonios forzosos masivos

Y tras toda esta información de todo tipo, para acabar, algunas imágenes de estos días:

TIPS: CÓMO IR DE MALASIA A SINGAPUR

Muy fácil ir (pero os encantará aún más cómo volver). Por supuesto, podéis coger un avión como la gente con pasta o sin tiempo, pero siempre podéis hacerlo muy barato yendo hasta Johor Bahru (si no estáis ya ahí, está a 4 / 5 horas de Kuala Lumpur). De Johor Bahru Central cogéis un bus amarillo, el 2, a la frontera con Singapur (el recorrido son unos 4 minutos, sí, 4), y os costará 3,3 Ringgit (menos de 1€, guardaos el ticket del bus porque os sirve para el bus que luego os llevará al centro de la ciudad).

En la frontera os pondrán un sellito de 90 días gratuito para entrar en Singapur, y ahí mismo, bajando las escaleras, cogéis de nuevo con el ticket anterior el bus al centro de Singapur.

Para volver el proceso es el mismo, lo que pasa es que se paga en Dólares singapurenses, por lo que en lugar de 3,3 Ringgit, pagaréis 3,3 dólares (algo más de 2€). En Singapur todo es más caro que en el resto del sudeste asiático, precios más o menos europeos, pero sigue habiendo fantásticos mercados de comida por la calle bien limpios, buenos y baratos.

TRUCO PARA SALTARTE LA COLA DE MÁS DE TRES HORAS EN LA FRONTERA ENTRE SINGAPUR Y MALASIA

Sí amigos, cuando llegué con la resaca del milenio a sellar mi pasaporte para salir de Singapur y volver a Malasia, una gran masa de más de 2000 personas esperaba para sellar su pasaporte: QUISE MORIR AL VERLO, yo casi no me tenía en pie porque venía de la fiesta lesbi que os dije antes, habiendo bebido demasiado y no habiendo dormido en 3 días casi.

Estaba fatal pero no me quedaba otra que esperar. Me senté en mi sitio (no había filas, simplemente 2000 personas apelotonadas esperando). Yo estaba blanca del cansancio y, con tanto calor (y, no nos engañemos, de los estragos de la noche anterior), vomité muy discretamente en una bolsita. La gente a mi alrededor (malayos, en occidente hubieran pasado de mí) se percató y rápidamente empezó a cargar con mi equipaje, preocuparse por mí, preguntándome si iba sola, y urgentemente fueron a decir a Seguridad que estaba enferma, que no podía esperar esa cola. Por ello, Seguridad pidió una silla de ruedas y, con todo mi arte, me llevaron al pase de emergencia para sellar mi pasaporte y volver rápidamente a Kuala 🙂

Las mujeres que me ayudaron, todas musulmanas, me pregunto qué habrían hecho si hubieran sabido de dónde venía, lo que había hecho y por qué estaba así, jejje, pero bromas de lado, fueron increíblemente buenas conmigo, me ayudaron muchísimo y fueron lo mejor que podría haber encontrado en ese momento.

 

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