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El día que llegué a la India

“Yo soy la castaña oscura”, ya en India, Hyderabad.

Me describiré porque estoy segura de que a nadie le interesa: ni alta ni baja, ni fea ni guapa, ni gorda ni flaca… Soy una persona sin demasiado talento pero con flow.

India y Flow

Yo con Flow o, como es de mala educación, Flow y yo.

Dejé Sri Lanka con pesar en un tren de ida a Colombo me encontré a un español a quien conocí en el sur del país, por lo que compartimos ese viaje y coco, del marrón, del que tiene carne y que no he podido dejar de comer desde entonces.

Llegué a Colombo de noche y me fui a cenar con una amiga de allí, para coger de madrugada el vuelo a la India.

En la India todo ha sido, desde el primer momento, aventura y emoción:

Cuando hice el check-in en el aeropuerto me pidieron el billete de salida del país, cosa que aún no tengo porque no sé cuándo me iré. La tensión creció en la cola de facturación mientras intentaban gestionar mi presencia en India (sinceramente, como deseaba volver al sur de Sri Lanka, no me preocupaba mucho que no me dejaran volar a India). Después de mostrarles la mayor tranquilidad que dicha situación podría reflejar, me pidieron la tarjeta de crédito con la que compré el billete: resta decir que no la tenía conmigo. De nuevo tensión y final feliz tras muchas discusiones: embarqué.

Al llegar a Chennai, en donde tenía mi vuelo de conexión, me pidieron la dirección de donde me iba a quedar en India, cosa que tampoco tenía porque la ruta no estaba muy planeada y no sabía ninguna de las direcciones en las que estaría: me la inventé, sobre la marcha, con la mayor confianza del mundo. Nuevo final feliz.

India Hyderabad

Foto chula en fuente rara porque sí

Mi entrada en India no empezó del todo bien, pero ya lo dicen los gitanos, “a mí que no me den buenos comienzos”, un dicho que me envió mi buena amiga Eva y cuyo significado desconozco: no soy racista, así que amigo lector, siéntete libre de pedirme que lo retire si lo consideras ofensivo (probablemente ignore tu petición, pero gracias por la aportación: pasarás a formar parte del escaso SEO orgánico del blog).

Y acabo aquí, en Hyderabad, ciudad en la que compartí un par de días con dos amigas de la India y que no tiene mucho de bonito (o nada), pero en donde me lo pasé genial comenzando a conocer con ellas todas las costumbres y ritmo de vida de este país inmenso que tanto enamora y atrapa a la gente (veremos si comparto ese sentimiento).

Jas, SUra y Hyderabad

Jas, Sura, el perro del anuncio y Hyderabad

Tras esta estancia, me esperaba el principal motivo por el que decidí venir a la India.

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