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El día que me acerqué a Pakistán: Amritsar

El templo dorado de Amritsar.

Jaipur. Llegué por la mañana después de un bus de 8 horas (lo bueno de las largas distancias de India es que no te queda otra que viajar de noche, de modo que aprovechas bien el tiempo y, además, es muy barato). Estuve todo el día en la ciudad y por la noche me fui. Sin más, igualmente tenía que volver a Jaipur en 4 días.

Uno de los muchos fuertes de Jaipur

Uno de los muchos fuertes de Jaipur

¡Jaipur es rosa!

¡Jaipur es rosa!

El trayecto en tren de 12 horas desde Jaipur a Chandinargh fue bastante malo. Pasé mucho frío en mi litera superior y, además, debido a los ronquidos de la de abajo, mi móvil se cayó el suelo desde esa altura y ahora tengo 3 pantallas en lugar de una.

Llegué a las 6 de la mañana a Chandinargh para ir a descansar a casa de una chica que conocí por Couchsurfing. Mi plan era que me enseñara durante el día la ciudad y, al día siguiente, irnos pronto para Amritsar a disfrutar del templo dorado y dormir en él, una experiencia irrepetible.

Cuando me encontré con Thea en la estación me dice que ha reservado ya un tren a las 7 de la mañana para irnos hacia Amritsar: yo me quería morir, sólo pensaba en una cama después de 12 horas de tren y ahora me tenía que meter otra vez en otro durante 5 horas más, fue horrible. Pero bueno, ahí esperamos al siguiente tren comentando la experiencia que íbamos a tener en Amritsar cuando me dice, para mi enorme sorpresa, que ya ha reservado el hotel justo al lado del Golden Temple, ¿JELOU? Si la idea de ir a Amritsar era casi exclusivamente para dormir en el templo dorado (cosa que, además, es gratis, frente a las 3.600 rupias que esta chica pagó sin consultarme por un hotel en mi presupuesto de backpacker, pero como ella es canadiense y está forrada, ahí que nos fuimos).

Templo dorado de Amritsar

Templo dorado de Amritsar

Pero mereció la pena. El templo dorado es increíble. No mucha gente va porque queda muy lejos de todos los sitios habituales de visitas, pero es increíble. Ahí además conocí en profundidad la religión de los Sikh (sikhismo o sijismo, la novena en el mundo por número de creyentes), la única religión que hasta ahora me ha dado alguna razón de peso para seguirla. Básicamente dice que hay que ser un buen ser humano, independientemente de tu Dios. Ellos no usan simbologías ni figuras para simbolizar sus creencias. Tienen su libro sagrado, que es lo que adoran en el Templo de Oro. Hay 23 millones de sijs en el mundo, de los que 19 millones están en la India.

Atardecer en el templo dorado

Atardecer en el templo dorado

A los sikhs los reconoceréis porque llevan ese turbante característico en la cabeza en la cabeza siempre y no se afeitan nunca en su vida.

Dentro del templo, además de dormir (no duermes exactamente ahí sino en edificios contiguos), hay siempre comida para todo el mundo de manera gratuita. En su religión, están todos “obligados” a ir por lo menos una vez en su vida a ser voluntarios durante una semana en el templo y ayudar cocinando, fregando, limpiando… Ahí todo el mundo puede entrar a comer, independientemente de su religión, nivel económico, color, etc., porque para ellos simboliza que todos somos exactamente iguales.

Sikhs cortando las verduras

Sikhs cortando las verduras

6. Sikhs trabajando en cadena en el Golden Temple 7. Sikhs trabajando en cadena en el Golden Temple 8. Sikhs con el chapati 9. Fregando las bandejas de comida 11. Pelando los guisantes

Otra de las virtudes del sijismo es el respeto e igualdad de la mujer, una de las máximas de su religión (¿hola cristianismo y compañía?). Cuando Thea se fue yo me quedé en Amritsar y tuve la oportunidad de hablar con muchos sijs y visitar muchas cosas para entender mejor su religión. Por supuesto, los shows que se montan en todas las religiones también se montan aquí (lo llaman ceremonias, como nosotros), pero hay muchas cosas que me han gustado de ellos y que me han ayudado a conocer un mundo de 23 millones de personas que desconocía. Si queréis saber más sobre esta religión, acudid a mi libro sagrado: Wikipedia.

12. Comedor siempre repleto de gente

Aquí nos sentamos todos juntos a comer

Aprovechando que ya he abusado de la extensión de esta entrada, os recomendaré acercaros hasta la frontera de India con Pakistán, en donde cada día se monta un espectáculo para el cierre de la misma digno de enmarcar.

Cuando, antes de ir, leí que había todos los días una ceremonia de cierre de frontera, nunca imaginé la fiesta que se monta ahí cada día, con el público como loco, música a tope en la calle, rituales entre los indios y los pakistanís a 30 metros de distancia… Un show absoluto.

Además, una de las partes de la ceremonia es llevar la gran bandera de India de una punta a otra de la frontera, para lo que invitan cada día a un personaje estelar, ¿queréis saber quién la llevó el día de mi visita? Dadle al PLAY:

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