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El día que me caí de un tren en Nuwara Eliya

“¿Pero el chico era negro o normal?”, caerse de un tren en Nuwara Eliya no es fácil.

De nuevo cogimos por la mañana un tren rumbo a Nuwara Eliya para quedarnos en esa bonita ciudad durante una noche. Al llegar al destino una hora después, todo el mundo iba con prisa saliendo del tren y nosotros, aún afectados por el enorme esfuerzo del ascenso a Adam´s Peak, esperamos a salir los últimos para poder coger todas nuestras cosas.

Al llegar a la puerta del tren, la gente que quería subir tenía mucha prisa y me dijeron que saltara. No había escaleras y la altura era un poquito considerable para saltar con 13 kilos a la espalda y viniendo de realizar una ruta de 6 horas, pero ellos insistieron y no tuve opción… El resultado fue éste:

Caída tren Nuwara Eliya

Efectos secundarios de saltos de altura

Obviamente, al caerme del tren y dada la vergüenza del momento, no sentí nada, pero de camino a nuestro próximo host de Couchsurfing sentí algo que me cosquilleaba en la rodilla y, al mirar, vi cómo caía la sangre sin parar: entonces me empezó a doler. No voy a entrar en aburridos detalles sobre la herida, simplemente imaginadme cojeando por todo Sri Lanka sin apenas poder moverme durante los siguientes 5 días.

Host en Nuwara Eliya

Bien: llegamos a la que esperábamos sería otra de las casas en no muy buen estado de CS, pero lo que encontramos fue un hotel. El host tiene un pequeño hotel en las colinas de Nuwara Eliya y nos hospedó en él, nos dio de comer, nos llevaron a uno de los mejores hoteles de Sri Lanka a tomar el té y postres durante la tarde… Nunca imaginamos que llegaríamos a algo así por Couchsurfing.

Hotel en Nuwara Eliya

El hotelito divino en Nuwara Eliya

Alrededores del hotelito en Nuwara Eliya

Alrededores del hotelito en Nuwara Eliya

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Tomando té y dulces en el Gran Hotel de Nuwara Eliya

Tomando té y dulces en el Gran Hotel

Mi amigo el alemán, el que os dije que no estaba nada mal y con quien seguimos en relación, me preguntó: ¿cuál es la trampa? Le dije que ninguna, que estaba genial. Sí había trampa: compartíamos la habitación del hotel con ellos dos porque no había más -.-

Probablemente esperaban tener suerte (él y su amigo que también dormía allí) pero, al establecer nosotras rápidamente las distancias, todo quedó en una noche compartida sin más.

Al irnos la mañana siguiente fue difícil despedirnos de la señora que trabajaba y vivía allí con sus tres niños, majísimos y guapísimos hasta decir basta. Trabajaba todo el día allí y todo lo que ganaba lo gastaba a la educación de sus hijos. Las dos niñas estaban muy emocionadas con nuestra presencia y eran todo amor. Me pidieron que hablara de ellas en el blog, así que aquí las tenéis: Priya (la madre), Ahaliya and Theeksha.

Mi familia de Nuwara Eliya

Mi familia de Nuwara Eliya

Ahaliya and Theeksha en Nuwara Eliya

Ahaliya and Theeksha jugando

Ahaliya and Theeksha

Ahaliya and Theeksha dándome intimidad para escribir por Whatsapp

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