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El día que me dio el mal de altura: Bolivia

Salar de Uyuni: Bolivia

El tiempo apremia y Maru venía en agosto a Colombia, por lo que mis últimos destinos han tenido que ser algo más rápidos de lo habitual.

Dejé Paraguay rumbo a Resistencia, una ciudad en Argentina en la que paré sólo a dormir para seguir hacia Salta, en el noroeste de Argentina, una ciudad bien recomendada por todo el mundo por todo lo que tiene alrededor y no por la ciudad en sí misma.

Jugar al golf en Salta, Argentina

De relax en Salta, jugando al golf y al padel

Jujuy lago couchsurfing

Mis fantásticos anfitriones de Salta: que viva Couchsurfing

Desde Salta y ya a punto de dejar, por fin, Argentina (este país no hay quien lo acabe de visitar), me fui hasta Jujuy, una ciudad bonita para pasear pero conocida por ser un punto estratégico para ir a sitios tan preciosos como Purmamarca (en donde hay una montañita con 7 colores), Salinas Grandes (espectacular) y la Serranía de Hornocal en Humahuaca (una gran montaña con 14 colores).

Purmamarca, Argentina, Jujuy

La montaña de 7 colores de Purmamarca, en Jujuy

Salinas Grandes Argentina

Lo bueno de las Salinas Grandes de Jujuy es que sólo estás tú

Salinas Grandes Argentina

Así tienen que trabajar en las Salinas Grandes por lo dañino de la sal

Hornocal de Humahuaca

Maravillosa montaña de 14 colores en Humahuaca

El plan, al dejar Argentina, era cruzar la frontera para volver a Chile por el desierto de Atacama, un imperdible: me lo perdí. El clima era tan malo en la frontera que, por más que esperé, estuvo cerrada por nieve una semana: a grandes males, grandes remedios… ¡HOLA BOLIVIA!

Bolivia Villazón

Es cruzar la frontera con Bolivia y todo cambia

Recordemos que, en todo mi viaje, me ahorro el alojamiento porque hago Couchsurfing, pero en algunos lugares pequeños de Bolivia es imposible encontrar a alguien que te hospede en su casa, así que en 3 sitios me tocó pagar alojamiento: unos 4 ó 5 euros por noche suele costar. Eso sí, prepárate para, literalmente, cagarte de frío. Durante el día hace mucho frío, pero estás visitando cosas, moviéndote, y entras en calor. Por la noche es como dormir en la calle, no importa el número de mantas que uses: en lugar de desvestirme por las noches, me ponía más ropa. Los sitios no están preparados para el frío ni para nada… Y por la mañana, ¡SORPRESA! Colofón final duchándote con agua fría.

Dormir en Bolivia

Así dormía cada noche en Bolivia

Empecé en el asombroso Salar de Uyuni y diré que, aunque su belleza no tiene fin, tras haber visitado las Salinas Grandes de Argentina en donde no había nadie además de mí, Uyuni no fue tan sorprendente, pero es un TOP.

Salar de Uyuni

Las típicas fotos que se pueden hacer en el Salar de Uyuni

Salar de Uyuni

Salar de Uyuni

Salar de Uyuni

Si tienes imaginación, las fotos te van a quedar geniales (éstas son típicas)

Salar de Uyuni

Típica

Salar de Uyuni

Gran enfoque -.-

Salar de Uyuni

Las fotos más impresionantes salen en época de lluvias que yo no tuve: mira Google imágenes

Salar de Uyuni

España y California 🙂

Salar de Uyuni

Final del día en el Salar

Por pasar el día en el salar pagué 110 bolivianos regatenado (unos 14 euros, comida y transporte incluidos).

Además de no pagar (casi) nunca alojamiento en mi viaje, tampoco pago transporte público (que en esto se te va un gran cacho). Desde el punto más al sur del mundo vengo haciendo dedo en todo Sudamérica, miles de kilómetros acompañada de gente maravillosa compartiendo un sinfín de historias.

Todo el mundo, viajeros y mochileros, me dijeron que ni soñara con hacer dedo en Bolivia porque nadie me iba a levantar (en Argentina desistí de usar la palabra coger o, aún peor, recoger): recorrí todo Bolivia a dedo y nunca me tocó esperar más de 10 minutos a que me llevaran. En alguna ocasión te quieren cobrar el viaje ya que allí es habitual que coches particulares funcionen como colectivos, pero simplemente les dejas claro que no llevas bolivianos y listo.

Señoras bolivianas

Nueva serie de señoras: Bolivia

De Uyuni me fui, con dos chicos borrachos que bebían mientras conducían (esto es costumbre en Bolivia), a Potosí, una ciudad cuquísima que a todos nos suena familiar por el famoso refrán, y en donde se encuentra el Cerro Rico, una de las minas más importantes de Bolivia de donde los españoles robamos cantidades inimaginables de plata matando, por el camino, a 8 millones de bolivianos.

Por ello, y porque Bolivia aún sigue sumergida en la pobreza cuando nosotros nadamos en abundancia, es común que los bolivianos te reprochen: “los españoles podrían construir un puente de plata de aquí a España con todo lo que nos robaron, y un puente que de la vuelta al mundo con todos los cadáveres que provocaron“… Razón no les falta. Yo siempre contesto que eso fue hace siglos, que ya no tenemos nada que ver con eso ni estamos orgullosos de ello, “Ya, pero vosotros aún hoy sois ricos gracias a eso y nosotros pasamos hambre”.

Cerro Rico Potosí Bolivia

Rumbo al Cerro Rico

Potosí

Las condiciones en los cerros son insoportables: ahí trabajan cientos de personas

Potosí Bolivia

La gran Potosí

Potosí Bolivia

Típicos mercaditos callejeros de comida

Potosí Bolivia

Señoras (comida local)

En toda Bolivia es común la hoja de coca, unas hojas realmente asquerosas cuando las tienes en la boca, pero que los bolivianos siempre mascan para combatir el frío y el mal de altura, muy común en un país a tanta altitud.

Hoja de coca Bolivia

La Coca-Cola es baratísima en Bolivia porque exportan ellos la hoja de coca a EE.UU. para fabricarla (o eso me dijeron)

Sucre, capital de Bolivia, fue mi siguiente destino. Aquí, tras ir en diferentes vehículos, llegamos en un camión. Ésta fue la conversación al llegar:
Yo: Muchísimas gracias por traernos, eres muy amable, que pases un buen día
Camionero: ¿Y el pasaje?
Yo: ¿Qué pasaje?
Camionero: El de haberos traído hasta aquí
Yo: ¿Esto es un bus?
Camionero: No
Yo: Pues ahí te quedas
Y me fui, ¿jelou?

Bolivia

Niños bolivianos, tan monos 🙂

Sucre, Bolivia

Con mis amigos en Sucre

Harta del frío como estaba, me fui hasta Santa Cruz, en la parte cálida del país, ¡qué placer!

Ahí, haciendo dedo para ir a las preciosas dunas de Santa Cruz, conocí a una mujer adinerada que, temerosa de que las historias televisivas de autoestopistas violadas y asesinadas se hicieran realidad, nos invitó a comer y nos encomendó a su hijo para que nos cuidara todo el día. Así que fuimos en su 4×4 de lujo por las dunas a modo París – Dakar, y nos llevó a una fiesta en la que pasamos el resto de la jornada… #HacerDedoEsMaravilloso

Porongo Bolivia

Nos recomendaron visitar Porongo: esto es una foto de todo lo que hay que ver en ese pueblo

Santa Cruz Bolivia

Las dunas de Santa Cruz

Santa Cruz Bolivia

Cuando la vejiga aprieta

Santa Cruz Bolivia

Con mi anfitriona de Couchsurfing

Santa Cruz Bolivia

Dunas de Santa Cruz Bolivia

Camino a La Paz, Cochabamba fue la ciudad dormitorio (las distancias en Bolivia son muy grandes y las carreteras un desastre: de repente las cortan durante 4 horas y te toca esperar… A no ser que esté yo, vaya a hablar con el jefe de obra, me invente una historia y la abran sólo para mí, HIGH FIVE!

Cochabamba Bolivia

No es Río: se ve que les salió barato el molde y hay cristos iguales por toda Sudamérica

Cochabamba Bolivia

Cochabamba Bolivia

Cochabamba Bolivia

Jackie Chan vestido de mexicano peleón

Cochabamba Bolivia

El trabajo para las mujeres en Bolivia (y en buena parte del mundo) es muy duro

La Paz es una ciudad enorme, tanto, que son dos ciudades: la ciudad alta y la baja (ésta es en donde has de ir ya que la otra es, supuestamente, súper peligrosa, como todo, no estoy de acuerdo). ¿Algo obligado? Pasear en los teleféricos que, a modo de metro, cruzan la ciudad sobrevolándola.

Tuve la suerte de llegar ahí durante las fiestas de “Entrada del Gran Poder“, la fiesta local del año, por lo que la ciudad estaba ambientadísima por una celebración tan tradicional.

La Paz Bolivia

Plaza principal de La Paz

La Paz Bolivia

La Paz

La Paz Bolivia

Comparsas de la Entrada del Gran Poder: miles de personas desfilan con su comparsa durante el día

La Paz Bolivia

Comparsas “Entrada del Gran Poder”

La Paz Bolivia

Cientos de comparsas en la “Entrada del Gran Poder”

La Paz Bolivia

Los teleféricos que cruzan la ciudad de La Paz

CARRETERA DE LA MUERTE: MI MAL DE ALTURA

Voy a resumir mi experiencia cuando me dio el mal de altura: se me olvidó cómo hablar.

Estando en La Paz has de contratar una excursión bien económica (tras negociar) para hacer el descenso en bicicleta de la Carretera de la Muerte, la más peligrosa del mundo.

Como empiezas el descenso a más de 4.000 metros, me dio el mal de altura. Simplemente me dolía la cabeza y no sabía cómo hablar, se me olvidaron las palabras: pero todo pasa.

Carretera de la muerte Bolivia

Al final del recorrido todo son risas

Carretera de la muerte Bolivia

Todo el mundo sobrevive

Carretera de la muerte Bolivia

Las bajadas son a muy alta velocidad (si quieres)

Carretera de la muerte Bolivia

No hay ninguna protección entre tú y el precipicio de más de 100 metros de altura

Carretera de la muerte Bolivia

Una pequeña parte de la carretera de la muerte: son unos 30 kilómetros de descenso

 

 Tenía que pasar: antes o después había que irse de Bolivia, y Copacabana era el lugar para decir adiós. Antes de cruzar a Perú por el Lago Titicaca, no podía dejar de visitar la Isla del Sol y la Isla de la Luna, a las que se accede desde Copacabana. 25 bolivianos (3 euros) negociando por ir y volver de ambas islas.
Copacabana Titicaca Bolivia

Monísima (la niña)

Copacabana Titicaca Bolivia

Copacabana, Lago Titicaca

Copacabana Titicaca Bolivia

Isla del Sol

Copacabana Titicaca Bolivia

Isla del Sol

Copacabana Titicaca Bolivia

Isla de la Luna

Copacabana Titicaca Bolivia

Amigos del camino

Copacabana Titicaca Bolivia

Copacabana

De nuevo mochila a la espalda, la mejor sonrisa y dedo a la carretera para cruzar a Perú, otro país enorme con distancias grandes en el que, desgraciadamente, tendría que dejar muchas cosas sin visitar, como la selva (más deseada para mí que Machu Picchu).

Pero esto ya os lo cuento mañana o pasado, y ahí os pongo el vídeo también Mila y Bea, que este post ha sido muy largo 😉

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