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Mira por donde he estado.

El día que un acosador nos llevó a un estercolero

“Pero qué volver ni qué niño muerto, si vengo a por la guitarra”, marchando a Tangalle.

No os he hablado de la presencia de una persona. Como es un chef conocido en Sri Lanka, vamos a llamarle Venecia para no usar su verdadero nombre.

Era amigo de los chicos del bungalow en el que nos quedamos por CS. Al principio era majo, hasta que empezó a entrarme con intentos de charlas maduras que no hacían sino demostrar las pocas luces que tenía. Yo le di largas tranquilamente ya que no me cuesta nada, y a él le importó lo mismo que a mí las elecciones en Papua Guinea.

El día que nos fuimos hacia el sur (la playa), decidió venirse con nosotras, así, sin más. Nos llevó en su coche y se pilló una habitación en nuestro hotel (porque ese día dormimos en un hotel).

Hotel en Tangalle

Nuestro hotel en Tangalle

 

Nuestra playa en Tangalle

Nuestra playa en Tangalle

Estábamos en Tangalle, un sitio precioso al sur de la isla y con ambientes muy variados que no disfrutamos por la presencia de este hombre, que en todo momento decidió por nosotras qué comeríamos, cuándo, dónde…

 

Esa noche habíamos quedado con el alemán para cenar, sí, el alemán. Obviamente, este tipo se apuntó, cosa que no le gustó nada porque quería estar sólo con nosotras.

Después de cenar nos fuimos de paseo por la increíble playa en la que estaba el pequeño restaurante, iluminada por una luna llena impresionante (adjuntaría foto, pero dado lo buena fotógrafa que soy, imaginaos cómo me quedaron esas captions). Venecia comenzó a jurar en alto como un loco y a marcharse lejos de nosotros, cabreado. No entendíamos nada (quisiera mencionar que es un famoso chef que echa Ketchup a absolutamente todo lo que coma, aunque venga con alguna salsa).

Chef famoso

Para preservar su identidad, he puesto esta foto suya

Decidimos irnos para el hotel (con él, claro, que trajo su coche) porque la situación era muy incómoda. Él no hablaba y, de repente, paró el coche en medio de la nada para buscar algo en la guantera que no encontraba. Ahí ya pensé: “bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Al menos he viajado, he vivido muchas cosas, he tenido unos amigos fabulosos, me he caído de un tren, he usado la copa menstrual durante unos 3 meses… Hala, ya está, aquí se acaba”.

Buscaba una linterna para alumbrar nada.

A la mañana siguiente decidimos hacer la maleta pronto y marcharnos antes de que él se despertara. Cuando salíamos por la puerta apareció y nos obligó a ir con él hasta el que era nuestro destino inicial. Nos reservó, pese a que le pedimos que no nos organizara la vida, un “hostel muy bueno por sólo 10€ cada una porque el dueño es su amigo”.

Playas que dejábamos en Tangalle

Playas que dejábamos en Tangalle

Un estercolero lleno de borrachos bebiendo y fumando hierba absolutamente asqueroso que, a los no amigos, les costaba 8€. Estábamos ya en Unawapuna, nos fuimos al centro a buscar otra cosa (un hotel con habitación privada y limpia a pie de playa por el mismo precio): no nos dejó marcharnos.

Unawapuna

Ambientazo -.-

Más tarde descubrimos que el dueño no le conocía de nada y poco más voy a hablar de él. Nos quedamos esa noche en el mugriento hostel y no nos arrepentimos porque conocimos al que sería nuestro grupo de viaje en el resto de días en Sri Lanka.

Estación de Unawatuna

Adiós Unawatuna

Nos fuimos con este grupo a un sitio maravilloso dejando Unawapuna, nada recomendable, atrás.

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