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Qué es el comunismo para los cubanos

Una historia de comunismo… Aterriza en Cuba el primer vuelo regular desde EE. UU. en medio siglo

Así titulaba El País la fantástica noticia que, tras décadas de espera y tras un legado de complicadas negociaciones políticas entre democracia y comunismo, miles de ciudadanos cubanos esperaban con anhelo. La noticia era de agosto de 2016, pero aún entonces no se habían autorizado los vuelos directos a La Habana.

Los trayectos sin escala a la capital de Cuba llegaron el 28 de noviembre, y fue el 1 de diciembre cuando yo cogí el primer vuelo de Delta Airlines en 55 años a ese país: New York – La Habana.

Delta vuela a La Habana por primera vez

Delta vuela a La Habana por primera vez

Cuba fue el casi último destino del viaje que había comenzado casi un año atrás y fue también el más duro de visitar. Mi objetivo, más allá de visitar un precioso país, era conocer qué sentían los cubanos sobre ese comunismo acerca del cual tantas personas (fuera de aquel país) tienen tantas opiniones.

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de “no tienen nada pero son muy felices”? “El comunismo está muy bien porque todos son iguales y todos tienen comida, educación y sanidad”, “Mejor eso que no tener McDonalds”… Sí, es cierto, la gran falacia comunista suena muy pero que muy bien.

Conversaciones con cubanos

Cabe resaltar que, cuando visité el país, Fidel acababa de morir y aún se encontraban en esos 9 días de luto nacional que dictó el gobierno. No podían beber, bailar o, por ejemplo, ofrecer buceo las empresas dedicadas a ello: comunismo, “o jodemos todos o la puta al río“.

Dado el momento histórico y, sin ningún tipo de reparo, comenzaba todas las conversaciones con mis amigos cubanos preguntándoles “¿Tú eres de los que lamenta la muerte de Fidel o de los que la celebra? Sé sincero que yo no te juzgo”.

Todos también, sin excepción, comenzaban respondiendo que lo estaban pasando muy mal, que es una pérdida muy grande para su nación, que Fidel era una eminencia y los cubanos le quieren mucho. Eso al principio, después de una o dos horas hablando con ellos, cuando confiaban en la persona que tenían delante, el discurso y el tono cambiaban mucho.

Todos, a excepción de un campesino, lamentaban con lágrimas todo lo que el comunismo les ha quitado, de lo que les ha privado, la miseria en la que les tiene hundidos y cómo no pueden hablarlo con nadie “porque si levantamos la mano, nos cortan la mano. Y si hablamos de más, nos cortan la lengua”.

Conversaciones con un periodista en La Habana:

“Yo soy periodista, trabajo para el gobierno. Cobro 20 euros al mes, y aquí los precios no son como en Asia, aquí muchas cosas tienen el mismo precio para los cubanos que para los turistas, por eso todo el mundo tiene que estar haciendo cosas por ahí además de su trabajo, para que en lugar de cobrar 20 euros al mes, puedas cobrar 30 ó 40 euros. Los impuestos son como del 5%, pero con lo que cobramos, eso es muchísimo para nosotros”.

  • ¿Y qué pasa si alguien os quiere pagar más? Si viene una empresa de fuera y os contrata entre su personal…

“Mira, ¿ves ese hotel? – estábamos paseando por La Habana, en donde están construyendo un hotel justo frente al Capitolio-. Es de una cadena hotelera suiza y va a ser un hotel de lujo. Cuando empezaron con las autorizaciones del proyecto, ellos dijeron que querían contratar a trabajadores cubanos, pero que tienen que pagar el sueldo que regula Suiza, que son 1.500 CUC (1.500 euros casi) al mes. El gobierno dijo que no, que sus ciudadanos no van a cobrar más de lo que están cobrando, así que mira los trabajadores que hay ahí: son indios, tuvieron que traer a trabajadores de la India porque el gobierno no les permitió contratarnos a nosotros”.

“[…] Cuando triunfó la revolución, los más conocidos fueron Fidel, el Che y Camilo. Camilo era el único que quería traer un modelo político justo para los ciudadanos cubanos, pero entonces él desapareció misteriosamente en un accidente de avión del que no se encontraron restos ni nada”.

  • ¿Y por qué no te vas?

“[…] En Cuba la situación es muy mala, el mundo sólo ve lo que quiere ver. Todos nos queremos ir pero no podemos: las embajadas de los países nunca nos dan el visado para poder salir de aquí porque se supone que todos somos potencialmente inmigrantes (todos sabemos que tienen un acuerdo con el gobierno cubano para no darlas): no quieren que salgamos a contar lo que pasa aquí. Da igual que tengas dinero, no te dejan salir de aquí.

En Estados Unidos los cubanos tienen muchos privilegios, la verdad, pero sólo si llegas como inmigrante ilegal, si no, no te dejan quedarte (a ellos también les viene muy bien decir que huimos de nuestro país y de nuestro régimen, y que ellos son nuestros salvadores). Yo no me voy porque no quiero arriesgar mi vida yendo en una balsa, estoy intentando buscar otra manera de salir de aquí”.

Plaza de la revolución, orgullo del comunismo

El Che en la Plaza de la Revolución, orgullo del comunismo

Conversaciones con una señora de la limpieza en La Habana:

“Fidel era muy bueno, estamos todos muy tristes, hizo cosas muy grandes por este país y se preocupa mucho por los cubanos […].

–Una hora después y llorando-, mi hijo se tuvo que ir de aquí en una balsa porque aquí no hay oportunidades para nada. Pasamos hambre y no podemos comprarnos las cosas básicas. Todos tenemos que hacer pequeñas cosas por ahí para ir sacando para comida y otras cosas.

Mi hijo vive ahora en Miami y va a tener una niña, y yo no voy a poder conocer a mi nieta. Él quiere venir pero no puede, porque si sales del país, no puedes volver a entrar (si vuelves, te retienen aquí), y él tiene miedo porque allí tiene un trabajo y una vida digna.

Yo puedo decir que he vendido a mi hijo por esta mierda de régimen, por una revolución que sólo nos ha traído miseria y dolor”.

Conversaciones con un taxista Viñales

“Yo antes era camionero. Conducía de 5 de la mañana a 12 de la noche por 30 euros al mes. Eso no me daba para nada. Los cubanos no podemos comprar carne de ternera, para nosotros es un sueño eso”.

  • Pero, por ahí dicen que en Cuba no se pasa hambre, que el gobierno os da comida a todos, ¿no?

“¡JA! Tenemos la libreta de abastecimiento en la que indican lo que nos toca a cada uno al mes. Un poco de arroz, un poco de pan, y alguna cosa más, mira la libreta que tengo aquí. Esto nos da para comer unos 8 días al mes, los otros 22 días del mes, apáñatelas tú con tus 30 euros de sueldo para la comida, algo de gasolina, el uniforme de los niños del colegio (el gobierno te da los libros, pero no el uniforme), los gastos de casa, las medicinas…”.

  • ¿Las medicinas no son gratis?

“Eso dicen, aquí no hay nada gratis. Si quieres ir al médico tienes que llevarle un regalo para que te atienda, con los profesores de tus hijos, igual. Al final estás pagando la sanidad y la educación y nosotros no tenemos dinero. A los mejores especialistas, el gobierno los manda fuera, exporta trabajadores, y a nosotros no nos queda nada. En las grandes ciudades está un poco mejor que en las provincias, y eso es lo que ven los turistas. […] Mi mujer tiene diabetes y tiene que comer carne de res (es como parte de su medicina), en su libreta de abastecimiento tiene la cantidad de carne que le dan al mes, es del tamaño del dedo gordo de la mano, y la mayoría es grasa, y con eso tiene que pasar todo el mes”.

  • Pero entonces, ¿qué es el comunismo para ti?

“Pues no tiene mucha complicación, y tú eres de Europa, así que lo tienes que entender muy bien: el comunismo significa que todos somos pobres, menos el Presidente claro”.

Libreta de abastecimiento

Libreta de abastecimiento

Conversaciones con una vendedora ambulante en Trinidad:

Cojeaba, tenía la pierna hinchada y vendía cestas de mimbre.

“Tengo 83 años y tengo a dos nietos a mi cargo. Mi pensión es de 2 euros, por eso tengo que vender estas cestas a ver si saco algo más de dinero. Yo sólo puedo vender en esta calle, un día me fui un rato a esa calle de ahí porque no vendo nada, y una mujer policía me multó 75 euros. Yo lloraba y lloraba y le pedía por favor que se apiadara de mí, pero les da igual: no tenía dinero para pagarlo, así que mi nieta vendió la bici que tenía para ir al cole.

[…] Los turistas me ayudan mucho, me dan su ropa usada porque nosotros no podemos comprar ropa. La lavamos y la reusamos, y nos va muy bien con ella. También a veces me compran pasta en la tienda o leche. Con la libreta de abastecimiento pasamos hambre, no nos dan casi nada. Mi nieto tiene 7 años y no puedo darle leche, con 7 añitos, porque según la libreta sólo tienes derecho hasta los 4 ó 5 años. Yo no puedo permitirme comprar un cartón de leche.

[…] Yo tengo que operarme de la pierna, me duele mucho todos los días, pero no me atrevo porque me dicen que después tengo que estar más de un mes en casa reposando, ¿y qué comen mis nietos si yo me quedo en casa sin salir a vender o a buscar algo? Muchas veces yo no como para que ellos puedan comer”.

Conversaciones con un campesino en Viñales:

Tenía una plantación de tabaco: nos explicó el proceso de producción, cómo intervenía ahí el gobierno y el negocio.

“Cuando se recoge toda la cosecha a final de año, la gente del gobierno viene y nos da 2.000 dólares, y se lleva el 90% de todo lo que tenemos para venderlo ellos al extranjero por 10 veces más. Con el 10% de producto que nos queda, vendemos puros a los turistas. Del dinero que sacamos vendiéndolos también hay que darle al gobierno otro 10%, y después, cuando hagas todas las cuentas de todo lo que has ingresado en el año, le das al gobierno otro 10% (siempre de los ingresos, no de los beneficios). Así que de lo que nos queda después de darlo todo, tenemos que repartir entre todos los que trabajamos aquí en la plantación”.

  • ¿Y a ti eso te parece bien? ¿Te parece justo que el gobierno se lleve tanto dinero de tu trabajo?

“Por supuesto, ellos lo necesitan para que podamos ir al colegio y al médico. La revolución ha sido muy grande. Fidel es muy grande, el Che también”.

  • Pero, ¿no te parece que a lo mejor se llevan más de lo que deberían? Porque luego el retorno no es tan grande…

“Claro que no. Tú dime un país en el que tu hijo pueda salir por la noche a dar un paseo sin miedo a que te lo maten –España, contesté yo-. Dime un país en el que puedas ir al médico sin tener que pagarle –España-. Dime un país en el que tus hijos puedan ir a la escuela sin tener que pagar –España-… ¡Oye chica! Deja de decirme España que me estás cansando”.

Fue muy simpático, lo pasamos bien. Compartimos el día juntos y no intenté convencerle de que los cubanos no estaban tan contentos como él pensaba con el comunismo. Al fin y al cabo, al menos no tiene que vivir con el sentimiento de frustración con el que viven el resto de sus vecinos.

Su himno por Fidel y el comunismo

Su himno por Fidel y el comunismo

El Che, él y su puro

El Che, él y su puro

Conversaciones con una directora de una clínica estomatológica en La Habana:

“Yo no digo nada del régimen, sólo sé mi situación. Soy médico, directora de una clínica, y cobro 40 euros al mes. El régimen me envió a trabajar 4 años a Venezuela y me pagaron por esos 4 años 3.000 dólares (que para Cuba, está muy bien). El gobierno le cobró a Venzuela 3.000 dólares al mes por mis servicios: en un mes rentabilizaron mi sueldo de 4 años”.

  • ¿Cómo fue la educación para ti? Porque aquí todo el mundo está muy educado, dicen que los profesores son muy buenos y que los cubanos tienen más cultura que muchos países de Occidente.

“Aquí puedes tener una buena carrera y buenos estudios, siempre y cuando no hagas nada con ello. Da igual lo que hagas, tu sueldo siempre va a ser entre 20 y 40 dólares mensuales.

Es cierto que la gente está educada, pero no informada. Internet llegó hace unos 10 años y ya ves cómo funciona: es carísimo y no puedes encontrar wifi en casi ningún sitio de Cuba. Y claro, la gente cuando se conecta, lo último que quiere hacer es ver cosas del mundo para compararlo con cómo está Cuba, ellos se conectan a Facebook y otras cosas para distraerse”.

Plaza con Internet en Cuba

Una de las pocas plazas con WiFi en donde se reúne la gente para conectarse

Conversaciones con una familia en Trinidad:

Conocí a la madre con el niño por la calle cuando llegaban a su casa. El niño le pidió a su padre en la puerta de casa que le comprara un helado, pero el padre no podía comprárselo. El helado costaba 10 céntimos. Le dije al niño que se lo compraba yo, y me pidió por favor que le comprar dos. Él pidió uno de vainilla para él, y luego pidió el de fresa, que consideraba que era el mejor de la heladería: el de fresa lo había pedido para mí.

Esta familia, que al principio también me dijo que Fidel era lo más grande, acabó soltando frases y frases que no podía borrar de mi cabeza:

“Nosotros creemos que somos felices. Nos gusta Castro porque es lo que nos han enseñado y no conocemos otras cosas: si no sabemos qué más hay por el mundo, ¿cómo podemos envidiar lo que tienen los demás?

A mí en la escuela me enseñaron que Cuba no produce nada, entonces por eso no podemos tener más de lo que tenemos.

Laura, ¿en España hay pobres? Nosotros nunca vemos noticias de otros países, pero hace unos años la tele de aquí empezó a decir que España iba muy mal, y veíamos a gente que comía comida de cubos de basura, y claro, nos decían que las cosas estaban peor en otros países, que en Cuba vivíamos mucho mejor.

A mí me ha contado un chico que conozco de La Habana que en Europa, trabajando de jardinero, te llegan a pagar 10 euros la hora, ¿eso es verdad?

Yo es que no entiendo muy bien las cosas, porque yo estudié, pero no entiendo las cosas. Aquí, o comemos, o nos vestimos, y tenemos que comer. A los turistas les pedimos que, si pueden, nos den los jabones que tengan para poder lavarnos, porque no podemos comprarlo.

Yo tengo mucha suerte porque entre todos mis trabajos cobro 40 dólares al mes.

Laura, ¿tú te has fijado que no hay casi gatos por la calle? Eso es porque, en los años 90, como había tanta hambre, la gente empezó a comerse carne de gato (porque es ilegal comerte carne de vaca).

Ahora podemos bailar si queremos con una turista, pero antes las cosas eran peores: si te veían caminando o hablando con un turista, un policía de paisano te llamaba a un lado y, cuando el turista no miraba, te metían en la cárcel, así el turista no se enteraba de lo que estaba pasando.

Laura, ¿tú no tendrás una grabadora en el bolso? ¿No nos estarás grabando lo que estamos diciendo?”.

Conversaciones con una estudiante de Cienfuegos:

“Las vacas pertenecen al Estado. Tú puedes ordeñarlas mientras crecen, pero siempre le pertenecen al Estado. No te puedes comer tu propia vaca, es el Estado el que comercializa esa carne para los extranjeros o la gente con dinero de Cuba.

Mi padrastro, como en su casa pasaban mucha hambre y necesidad, mató a una vaca y se la comieron: 18 años a la cárcel. Aquí te meten más tiempo en la cárcel si matas a una vaca que si matas a una persona porque esa vaca es dinero para el régimen”.

Puesta de sol en Cuba

El sol se pone en Cuba

¿Tú eres de Cantabria? Mi familia venía de allí, eran nobles, tenían castillos, tierras, negocios… Eran muy ricos.

  • ¿Y qué pasó?

¿Que qué pasó? Que llegó la revolución y nos lo quitaron todo”.

Viajar a Varadero es muy bonito, las playas allí son de las más hermosas de la isla (eso me han dicho) y el ambiente está muy bien. Quizá sea mejor ir a Varadero para poder volver a nuestros países occidentales pensando que “no tienen nada, pero son muy felices”.

 

 

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