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A dedo por el sur de Laos, SEGUNDA PARTE

Recorrer el sur de Laos haciendo autostop y sin gastarte casi nada de dinero.

  • Hello from the othersideeeeeeeeee
  • ¿Eso es una canción?

Gracias a Julia por llevar su móvil siempre encima y aportar varias de las fotos de hoy: crack.

Y aunque sí, estaba muy triste porque me separé de Albert, también estaba muy contenta con la decisión que había tomado de quedarme a recorrer el sur de Laos con mi argentina del alma y las suizas (que son un parto de chavalas constante).

La última mañana en Luang Namtha, ya sin los chicos, decidimos alquilar unas motos para ir a conocer Muang Sing, otra zona rural preciosa que no se puede dejar de visitar. Así que alquilamos las motos lo primero y fuimos a comprar el billete de bus de por la noche para ir hasta Vang Vieng: nos dijeron que no había bus, que tendríamos que coger el siguiente que salía en un par de horas y tardaba 17 horas: fantástico. Devolvimos las motos que pagamos pero no usamos (eso sí, llenándoles el depósito de gasolina antes) y cogimos el bus -.-

Con Julia por el sur de Laos

Foto aleatoria sin sentido pero que me gusta por mi compañía

VANG VIENG

Tras 17 horas de bus, llegamos a las 5 de la mañana a Vang Vieng, un lugar muy conocido por las enormes borracheras que los turistas solían disfrutar y, a consecuencia de las mismas, ahogarse en el río.

Desde hace unos años, el gobierno ha intentado hacerle un lavado de cara a esa imagen, explotando más la parte bonita y el potencial del entorno, y les está saliendo bien.

En el centro de la ciudad aún se respiran aires benidormianos, pero al alejarte con la moto puedes disfrutar de un auténtico paraíso natural que recuerda, en muchas de sus partes, a Halong Bay pero sin el mar: altas montañas cubiertas de tierras verdes que regalan colores indescriptibles cuando cae el sol.

Van Vieng y sus rincones

Encontrando rincones en Van Vieng

Atardeceres en Van Vieng

Atardeceres

Lo típico aquí es hacer actividades de turistas en los alrededores del río, pero nosotras no hicimos ninguna (bueno, un paseo en kayak de 2 horas). Con la moto has de alejarte e ir en busca de las diferentes cuevas que rodean a la pequeña ciudad, no por las cuevas en sí (que también), sino por los caminos que llevan hasta ellas.

Hay muchas cosas para descubrir que merecen la pena: cuevas, cataratas, paisajes, su blue lagoon desde la que tirarte desde grandes alturas (al lado de la cual hay un centro de voluntariado muy interesante) y, sobre todo, gente y pueblos. Sal del bullicio y camina. Siempre encontrarás un grupo de amigos o familias locales bebiendo cerveza y lao lao, y siempre te invitarán a sentarte con ellos a disfrutar de la noche y compartir sonrisas, historias (pese a las limitaciones del idioma, que lo hace más divertido), y alcohol.

Recorriendo el sur de Laos

Si caminas y te pierdes por los campos fuera de la ciudad

Recorriendo el sur de Laos

No es fácil la travesía, pero merece la pena

Recorriendo el sur de Laos

Blue Lagoon a las afueras de Van Vieng

Recorriendo el sur de Laos

Tantas noches con ellos

VIENTIANE

Y llegamos a la capital, una ciudad que todo el mundo recomienda saltarse pero que a mí no me desagradó.

El primer reto que teníamos era ir a conseguir en tiempo record un visado para Myanmar para Mariami (la suiza de padre español y madre georgiana). Tras el sur de Laos, ellas sí se iban para Myanmar y necesitaba ya la visa porque era viernes y los fines de semana no abren (quedarme allí hasta el lunes no me atraía mucho).

CHELLENGE ACCEPTED!

Embajada de Myanmar Vientiane

Embajada de Myanmar Vientiane

Ni corta ni perezosa y segura de poder conseguir lo que me proponga, me fui con Mariam a la embajada de Myanmar a las 14:00 a intentar convencerles de que era urgentísimo conseguir la visa en ese momento (cosa imposible ya que eran las 2 de la tarde y ya sólo quedaban los turnos de la gente para recoger sus visas).

Bien, no voy a contar mis trucos, pero lo conseguí: en dos horas nos hicieron un trámite que lleva de media 3 días (o 1 día entero si justificas la urgencia).

Por otra parte, Vientiane es una ciudad para caminarla y ver sus pequeños rincones y mezclarte con sus gentes. Te puedes ir a visitar un par de templos muy chulos que tiene y encontrarte, de repente, con una clase en la calle bailando zumba (a lo que nos quedamos), o un grupo de chicos jugando al balón prisionero (a lo que nos quedamos), o una fiesta de expats franceses con música en directo (en la que nos colamos)… Es una ciudad para vivirla, no para visitarla.

Arco del triunfo en Viantiane

El arco del triunfo laosiano

Recorriendo el sur de Laos

Algunos de los puntos de interés

Recorriendo el sur de Laos

El buda tumado y la mini buda tumbada

Vientiane Laos

Vientiane tiene una buena cantidad de templos

COPE Visitor Centre, lo mejor de Ventiane

Es bastante curioso que la historia de Laos, un país que ha sufrido uno de los crímenes de guerra más brutales de la historia, sea desconocida para todos.

Entre 1964 y 1973, los EE. UU. (quién si no), para evitar que Laos se uniera a Vietnam y otros motivos absurdos que caracteriza al país de las barras y las estrellas, arrojó más de 260 millones de bombas sobre la población del país: cada 9 minutos, durante 9 años, una bomba caía en el país (media tonelada de explosivos por habitante). Los propios militares norteamericanos contarían años después que nunca se trató de distinguir entre civiles y militares: el objetivo era cualquiera que se moviera.

Un alto porcentaje de estas bombas no explotó cuando fueron lanzadas, siendo Laos ahora un país cubierto de minas que, cada año, deja sin alguna de sus extremidades a cientos de hombres, mujeres y niños (cuando no mueren por la explosión de alguna de estas bombas que van acabando con sus vidas poco a poco).

En el COPE visitor center puedes conocer muchísimo de esta historia, de la vida de estas personas, de sus vivencias y sus experiencias, de cómo esa explosión sin importancia para USA les ha dejado sin nada. Sin duda, una de las razones por las que parar en esta ciudad.

Laos bombs

Los puntos rojos, convertidos en una masa roja, marcan en dónde caían las bombas

Testimonios bombardeo a Laos

Algunos de los testimonios que podemos encontrar

TAKSEK

Volvemos a sacar el cartón para seguir moviéndonos por el país en autostop. Éramos 5, por lo que teníamos que hacer una distancia de 6 horas en dos turnos: sin problema, en 4 coches y menos horas de las debidas Julia y yo ya estábamos en Taksek, un sitio enano al que vas para hacer alguno de los famosos loops del sur de Laos (una vuelta de unos 3 días por las maravillas de Laos para regresar al punto de partida).

loop en Taksek

Alguna de las paradas del loop

Hitchhikking Laos

Autostop

Dounya, Mariam y Perrine venían bastante más atrasadas en un camión en el que se asaron al sol durante las horas del viaje. Julia y yo, más listas, hicimos la mayoría del recorrido en un coche de lujo con un mafioso que abrió la guantera durante un buen rato para que viéramos, como en una película, 5 fajos de billetes de 100 dólares (había unos 50.000 dólares), con una pistola al lado, una matrícula de recambio en el asiento trasero y unos zapatos de mujer de Calvin Klein tirados también por ahí.

Recorriendo el sur de Laos autostop

Esperando al tío que bajó a comprarnos cafés y nos dejó con el botín en su coche de lujo

Sur de Laos hitchhiking

Las suizas en su hervidero personal

Julia pasó miedo, yo no, así que ahí seguimos con él a 150km/h. que se sentían como 250km/h. porque las carreteras del sudeste asiático… Bueno, ya sabéis cómo son. En la conducción yo sí pasé miedo, Julia no, pero fue muy divertido, y él resultó ser muy majo, incluso se molestó en parar a comprarnos un café gigante (que claro, como buena enemiga del café que soy, dada mi educación me lo tuve que tomar y repudiar el amable gesto).

Sur de Laos hitchhiking

El botín, como os había contado

Sur de Laos hitchhiking

La matrícula de repuesto

Llegamos a Taksek y buscamos sitio en el que quedarnos mientras las chicas llegaban. Tuvimos que quedarnos en un hotel porque era más barato que las guesthouses (pagamos 4 euros por noche cada una).

Como en todo Laos, hay un mercadito nocturno en el que poder cenar y algún que otro restaurante local (aunque es muy pequeño).

A la mañana siguiente cogimos 3 motos para las 5: Perrine se cayó, aumentando el número de heridas en su cuerpo, por lo que ella y Dounya se quedaron en el hotel y devolvimos, de nuevo, la moto que ya habíamos pagado para no usarla (pero contentas de que las heridas fueran superficiales).

Sur de Laos hitchhiking

Estado similar al de Perrine

De nuevo y para no insistir en lo ya mencionado: unos alrededores maravillosos, llenos de todos los paisajes que queramos, para ir kilómetros y kilómetros sacando fotos y admirando la belleza del país. Julia, Mariam y yo pasamos un día fantástico haciendo un pequeño trekking (escalada por rocas de nuevo, un tanto peligroso) para ver toda la zona, cruzamos ríos cargando a cuchus unas con otras, nos metimos por caminos inexplicables (y estrellé la moto contra unas tablas en un barrizal), nos perdimos en rincones solitarios con animales y Mariam se quedó sin gasolina -.-

Pero dejadme que os acerque un momento precioso en imágenes cargado de silencio y armonía:

Sur de Laos Taksek loop

No os cortéis, mirad el vídeo del final para apreciar el momento

Sur de Laos Taksek loop

View point de Taksek al que cuesta acceder pero muy bonito

Julia, bohemia como buena argentina, constantemente pedía silencio para grabar algún vídeo de segundos con la inmensidad del paisaje lleno del vacío del silencio en zonas desaparecidas del mundo, mientras Mariam, cual elefante en cacharrería, arrancaba motos, hablaba sin parar o tocaba la pandereta.

PAKSEK

Cartón en mano de nuevo y 8 medios de transporte de toda índole después (y unas 10 horas), llegamos a Paksek. Dejadme hacer hincapié en que, aunque autostop no sea tan cómodo como comprarte un billete de bus, es lo mejor que hemos hecho en sudeste asiático (aunque ya lo dije hace unas semanas). Es increíble la gente a la que conoces, lo amables que son, sus historias… Y aunque es muy incómodo en ocasiones viajar en la parte de atrás de una furgo bajo el sol o la lluvia, es MUY DIVERTIDO y no lo cambiaríamos por nada.

Comenzamos este viaje las 5 juntas, pero el último tramos tuvimos que hacerlo separadas para poder llegar antes del anochecer, ya que tuvimos que estar por carreteras por las que pasaba un coche cada 10 minutos.

Autostop en Laos

Esos filtros maravillosos que le hacen parecer a una una profesional

Finalmente llegamos a Paksek en donde, como en el sitio anterior, íbamos a hacer un loop muy bonito por la Meseta de Bolaven.

El primer día lo dedicamos a visitar a pie lo que tiene la ciudad, y subir a su famoso Buda a ver el precioso atardecer.

22 23

Al día siguiente procedimos a hacer nuestro loop de 3 días, el cual se vio reducido a la mitad por la incesante lluvia que marcó el resto de nuestra estancia en el país. Igualmente, lo poco que pudimos ver, fue espectacular, como la cascada más grande del sudeste asiático (o eso dicen), más y más paisajes, gentes locales y poco más.

Paksek Laos

Selfie del día con nuestra Roza

Debido a ese clima y a que los caminos que llevaban a varias de las cascadas no estaban asfaltados, ¡ME CAÍ EN MOTO! Ya puedo decir que soy una backpacker de verdad aunque no me hice nada: la pobre Julia, a la que yo llevaba, se hizo un rasguño en el brazo, pero vamos, que dado que es bastante patosa y se pasa el día en el suelo, eso es lo que menos se ha llevado de cualquiera de sus caídas 😉

sur de Laos comer

Entrando en calor tras el chaparrón (menos de 1 euro por esa exageración de sopa)

Waterfalls Laos

Y tantos paisajes

Longest waterfalls in Laos

Perrine, yo y una china a la que tuvimos que incluir porque no se iba

4.000 ISLANDS

Como no queríamos perder tiempo, el mismo día que volvimos (más pronto de lo esperado) del loop a Paksek, cogimos las mochilas y el cartón y comenzamos nuestro viaje a 4.000 Islands, sin duda uno de los lugares más característicos del país.

4000 islands Laos

4000 islands y Mariam, a quien no le gusta salir en fotos y se nota

Llegamos de noche tras varios vehículos y un barquito (éste lo hay que pagar, nada de “barcostop”). Nos llovió la mayoría del tiempo (aunque hacía calor igual, lo cual está bien), así que visitamos lo que se podía visitar en esas circunstancias (isla de Don Det y Don Kon), con las cataratas más impresionantes que he visto en mi vida (no he ido aún a Iguazú), paisajes de nuevo preciosos, bonitos rincones y poco más. Dos días después dejábamos las islas para aprovechar una parada en el precioso Champasack antes de ir hacia Tailandia.

4000 islands bungalows

Bungalows a la orilla del río

Cataratas 4000 islands

Cuando digo que algo es precioso, no miento

CHAMPASAK

Un mini tuk tuk, tres camionetas, un control policial turbulento y un barco nos llevaron hasta uno de los pueblos más vacíos y bonitos del sur de Laos, en donde comíamos y cenábamos cada día en un restaurante (el único prácticamente) regentado por una familia maravillosa, con una de las ruinas más antiguas del Sudeste Asiático: Champasak.

Champasack hitchhiking

Nuestros compañeros haciendo autostop

hitchhiking Laos

Siempre para alguien

champasack stay

Nuestro hotelito por 3 euros la noche: divino

El highlight de nuestra estancia en este pueblo estuvo protagonizado por Dounya, que se puso muy enferma con 42 grados de fiebre y a la que llevamos al hospital: una especie de escuela abandonada con dos chicas dentro que se partían de risa y le daban ibuprofeno.

Correcto. Guardamos la esperanza de que nuestros cuidados y, sobre todo, nuestro amor, la curaran (así fue).

médico en champasack

La guapísima (no es coña) Dounya en un estado de catarsis: irresistible

Al día siguiente nos dirigimos a Wat Phou, un complejo de templos en ruinas del Imperio jemer. Indudablemente, cualquiera que lo conozca lo compara con Angkor Wat y, aunque poco tienen que ver con la riqueza que caracteriza a Angkor Wat, estas ruinas están situadas en un marco incomparable con una despampanante montaña de fondo y unas vistas que nada tienen que envidiar a la maravilla de Camboya.

champasak Laos wat phou

Estas vistas desde la montaña

champasak Laos wat phou

Estas ruinas

champasak Laos wat phou

Subiendo

champasak Laos wat phou

Precioso

Incombustibles como somos Mariami y yo cuando se trata de pasar tiempo con locales, el resto del día lo pasamos abriendo la puerta de mi habitación con una horquilla (lo conseguí) y jugando al bádminton y baloncesto con unos niños locales que entrenan cada tarde en un pequeño complejo deportivo que hay en el pueblo (son unos cracks, realmente buenos, pero no tienen dinero para ir a competiciones).

Atentos al comentario editado de la foto que postearon en Facebook de nuestra tarde con ellos: ver comentario EDITADO, no el original.

champasak Laos

Pasando el día: todo es una foto

champasak sur de Laos

Si Argentina pierde la final, siempre nos queda ella

champasak sur de Laos

Champasak bádminton equipazo

En Champasack merece la pena pasar varios días porque está rodeado de trekkings muy interesantes, una especie de playita en la isla de en frente, y rincones inexplorados que tuvimos que omitir por el clima (recordemos el monzón).

De este modo, maletas al hombro, cartón en las manos y de nuevo uno de los mayores desafíos hasta el momento: llegar hasta Bangkok, Tailandia, desde el sur Laos en autostop.

¿Qué pasará?

VÍDEO: como homenaje a Julia, escogí una canción que sabía que Youtube me bloquearía en todo el mundo por derechos de autor, así que pinchad aquí y lo podréis ver sin problemas, todo por mis fans (es decir, mi hermana, mi madre y mi tía) 🙂

 

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